Un crimen que quedó abierto durante décadas

La noche del 1 de mayo de 1984, Anthony Littler volvió solo a su casa en Londres después de salir con amigos. Tomó un atajo junto a las vías del tren y, en cuestión de minutos, fue atacado con una violencia que le provocó heridas fatales en la cabeza. No hubo robo, testigos útiles ni pruebas forenses decisivas

Durante años, el caso se archivó sin resultados. Hubo nuevas revisiones policiales en 1993 y entre 2012 y 2015, pero ninguna logró identificar a los responsables. Littler, de 45 años, era un empleado público conocido por su carácter tranquilo y por su afición a la cerveza artesanal

La pista que apareció dentro de la familia

El giro empezó a surgir mucho tiempo después, cuando una disputa familiar en 2013 abrió la puerta a nuevos testimonios. Daniel, hermano menor de Michael y Anthony Stewart, contó a la policía que ambos habían hablado del homicidio años atrás. También sostuvo que solían atacar a hombres que creían homosexuales y que Littler había sido víctima de un robo fallido

Otro familiar aportó un recuerdo similar: Michael Stewart habría señalado la estación desde un auto y dicho que allí habían matado al hombre. Ese material permitió reconstruir una línea de investigación que antes no existía

Escuchas, infiltración y paciencia

Cuando el inspector Neil John retomó el caso en 2019, se encontró con un expediente muy debilitado: faltaban documentos, pruebas materiales y testigos vivos. Su equipo recurrió a archivos antiguos, mapas históricos y el horario ferroviario de 1984 para rehacer la escena

Con esa base, la policía pidió autorización para una operación encubierta que empezó en septiembre de 2023. Colocaron micrófonos en propiedades y vehículos vinculados a los hermanos y enviaron a dos agentes encubiertos, identificados como JJ y Anna, para acercarse a Michael Stewart

La estrategia dio resultado. En conversaciones grabadas, Michael terminó deslizando que su hermano había participado del ataque y que el grupo había salido a agredir a homosexuales. Más tarde, en otro intercambio, repitió que fue su hermano quien mató a la víctima

La frase que lo ubicó en la escena

El detalle decisivo apareció en un interrogatorio de 2024. Al intentar explicar por qué no estaba cubierto de sangre, Michael dijo que estaba “arriba del callejón vigilando”. Nadie le había atribuido antes ese rol. Para la fiscalía, esa referencia lo colocaba en la escena como el vigía del grupo

También reapareció una llamada al 999 hecha desde una cabina cercana dos minutos después del ataque, en la que alguien pidió una ambulancia y cortó la comunicación. La acusación sostuvo que esa llamada había sido de Michael, entonces de 15 años

Condena y alivio tardío

El 3 de julio, Michael Stewart, de 57 años, y Anthony Stewart, de 60, recibieron condenas a prisión perpetua con penas mínimas de 10 y 15 años. Tenían 15 y 18 años cuando ocurrió el crimen

Para la familia de Littler, la sentencia cerró un vacío de más de cuatro décadas. Patricia McLure, una de sus parientes más cercanas, dijo que la justicia llegó muy tarde, pero al menos llegó. El dolor sigue intacto, afirmó, aunque ahora es posible empezar a dejar el caso atrás