En Obandito de Sardinal, en la provincia costarricense de Guanacaste, vive José Flores Flores, un hombre nacido el 11 de julio de 1907 cuya edad, según registros oficiales, llega a los 119 años
Su caso está en proceso de validación ante organismos internacionales de referencia en longevidad, lo que podría convertirlo en la persona viva de mayor edad del mundo
Una rutina simple y constante
Flores conserva hábitos muy alejados de las modas alimentarias actuales. Se levanta a las seis de la mañana y sigue una dieta tradicional, basada en arroz, porotos, queso fresco y plátano frito
Por las noches suele tomar atol de maíz. Su alimentación responde a una vida marcada por productos poco procesados y por la economía de subsistencia en la que creció
La clave que él mismo resume
Consultado por el secreto de su longevidad, Flores lo sintetiza en una frase breve: “Trabajar mucho, encomendarse a Dios y comer sano”
Su nieta, Hellen Flores, está a cargo de su cuidado diario. Señala que, pese al desgaste en una rodilla y a algunas dificultades auditivas, el hombre conserva autonomía en sus decisiones
Documentos y respaldo académico
La documentación reunida para certificar su edad incluye registros oficiales y el acompañamiento de especialistas en gerontología. Entre ellos figura José Antonio Rabadán, de la Universidad de Alicante, quien consideró el caso extraordinario
La verificación documental es clave para evitar errores en historias de longevidad extrema que en el pasado circularon sin respaldo suficiente
Un testigo de otro tiempo
Flores trabajó como jornalero en plantaciones bananeras y en ingenios azucareros. Con el paso de las décadas vio transformarse Guanacaste, entre el avance turístico y la expansión inmobiliaria
Su entorno cercano a la península de Nicoya, una zona asociada históricamente con altas tasas de supervivencia, refuerza el interés científico por su caso
Mientras avanza la validación de sus datos, José Flores Flores sigue con sus días en calma, como un testimonio vivo de trabajo sostenido, vínculos familiares y vida sencilla