El Castillo de San Martín, en Soto del Barco, Asturias, cambió de dueño tras una operación valuada en €10 millones. La propiedad, cargada de historia y vinculada desde hace décadas a la familia Fierro, quedó en manos de un empresario argentino cuya identidad aún no fue revelada

La venta se inscribe en una larga historia patrimonial. La fortaleza habría sido levantada durante el reinado de Alfonso III sobre restos de un antiguo asentamiento de la Edad del Hierro, con el objetivo de defender la costa y la desembocadura del río Nalón. Con el paso del tiempo, el enclave fue escenario de disputas, ataques y sucesivas transformaciones

Un inmueble con varias construcciones

El conjunto está emplazado sobre un terreno de 43.485 m². Allí se levantan una torre de 120 m², una vivienda contemporánea adosada a la muralla de 1.220 m² y otras edificaciones complementarias

La residencia principal se desarrolla en una planta, con excepción de la pileta, la cocina y los espacios de servicio, que están en un nivel inferior. Cuenta con 24 habitaciones, 12 baños, ascensor, varias salas y vistas al mar Cantábrico

La torre, distribuida en distintos niveles, también dispone de acceso por escalera o ascensor y ofrece vistas panorámicas. Más abajo en el predio se encuentra la llamada Casona, de tres pisos y más de 750 m² cubiertos, con cuatro dormitorios principales, sala de estar, tres baños, salón, comedor y tres habitaciones adicionales en la buhardilla

El complejo se completa con otra casona de 530 m², distribuida en tres plantas, que incluye cuatro departamentos amueblados y un garaje

El cierre de una etapa para los Fierro

Hasta ahora, la propiedad pertenecía a la familia Fierro, de origen leonés y con una larga trayectoria empresarial. El clan se consolidó a partir de Ildefonso Fierro, nacido en 1882 en un entorno humilde y convertido luego en un empresario con inversiones en transporte marítimo, finanzas, construcción, fósforos, minería, seguros y perfumes

Los Fierro mantuvieron el castillo durante más de un siglo. Sin embargo, la propiedad llevaba años en venta y varias ofertas no prosperaron. En 2010, una operación avanzada fue frenada por Yolanda Fierro, nieta de Ildefonso, y también se había rechazado una propuesta de €8 millones de un fondo ruso

La compra suma otro dato llamativo: el empresario argentino ya había adquirido otro inmueble de los Fierro en Mallorca, tasado en €50 millones