La policía de Dunellen, en Nueva Jersey, desplegó un operativo encubierto para detectar a automovilistas que usan el celular al volante y terminó con 74 multas en apenas seis horas. Para vigilar la avenida North Washington, un agente se vistió con un traje tipo ghillie, cubierto de ramas y hojas artificiales, y se apostó al costado de la calle con binoculares

Un camuflaje pensado para pasar desapercibido

Desde ese punto, el oficial observó a los conductores que manipulaban sus dispositivos mientras circulaban. Cuando detectaba una infracción, avisaba por radio a sus compañeros ubicados más adelante, que detenían el vehículo y aplicaban la sanción correspondiente

Las imágenes difundidas por las autoridades mostraron al agente con una remera que llevaba la inscripción “Not a Cop”, un detalle que generó fuerte repercusión en las redes sociales

Multas severas y un mensaje de prevención

La elección del lugar no fue casual: el 100 de North Washington Avenue es una zona con alto tránsito de autos y peatones, donde el riesgo de siniestros es mayor. La estrategia buscó evitar que los conductores solo modifiquen su conducta al ver un patrullero a simple vista

En Nueva Jersey, la normativa sobre el uso del teléfono al volante es una de las más estrictas del país. La ley prohíbe hablar, escribir mensajes o manipular dispositivos portátiles mientras el vehículo está en movimiento

Las multas van de 200 a 400 dólares en la primera infracción, de 400 a 600 en la segunda y pueden llegar a 800 dólares en las siguientes. Además, tres faltas o más pueden implicar pérdida de puntos en la licencia y una suspensión temporal de hasta 90 días

Ante el debate que generó la maniobra, la policía remarcó que el objetivo fue concientizar sobre el peligro de la distracción. “Que ese mensaje de texto o esa notificación esperen. Mantén los ojos en el camino, no en la pantalla”, advirtió la fuerza en sus redes sociales. También recordó que un segundo de desatención puede ser suficiente para provocar un choque grave

El operativo dejó en evidencia el alcance del problema y volvió a colocar la seguridad vial en el centro de la discusión en el condado de Middlesex