Una hembra de elefante marino, su cría recién nacida y un ejemplar juvenil comparten desde esta semana una playa del norte de Mar del Plata, frente al histórico ex Asilo Unzué
El cachorro, bautizado informalmente como Alfredito, nació en ese mismo lugar hace una semana. Su desarrollo parece normal y continúa en período de amamantamiento, una etapa que se extendería al menos tres semanas más
Un visitante que llegó desde el mar
El nuevo ejemplar apareció el martes por la noche en una playa cercana y, durante la mañana siguiente, se aproximó a la hembra y su cría. Los especialistas estiman que tendría unos dos años y, por sus características físicas, sería macho
La explicación más probable para el acercamiento está en los bramidos o rugidos de la especie. El juvenil habría escuchado esas vocalizaciones y buscado aproximarse a otros elefantes marinos
Su edad también reduce los riesgos para el cachorro: no se trataría de un adulto con intención de aparearse. Los machos adultos, en cambio, pueden alcanzar un peso cercano a las cinco toneladas y representar una situación más peligrosa
Una playa protegida para la cría
La hembra y el cachorro permanecen dentro de un amplio cerco perimetral. El público debe mantenerse a una distancia mínima de 20 metros. Además, hay un puesto permanente de Guardaparques y Reservas Naturales en una casilla de guardavidas
La presencia de los animales atrajo a más de 40 personas durante una jornada soleada, aunque los visitantes deben observarlos desde lejos para no alterar su descanso
El ciclo que empieza en la costa
La llegada del tercer elefante marino coincide con la temporada anual de muda del pelaje, que la especie realiza en primavera y sobre suelo firme. Los adultos atraviesan ese proceso algunos meses más tarde
La madre seguirá amamantando a la cría durante casi un mes. Después volverá al mar y podría regresar a tierra algo más de dos meses más tarde, cuando llegue su propio período de muda
El cachorro podría permanecer en la zona al menos un par de meses. Durante ese tiempo se alimentará de las reservas obtenidas de la leche materna y, cuando comience a nadar, podrá desplazarse hacia otras playas según sus necesidades
Mientras tanto, continúa la discusión sobre sus nombres. Además de Alfredito, algunos vecinos proponen llamarlo Saturnino y reservar Perla para su madre