El terremoto del 10 de agosto dejó una estela de destrucción en Pereira y cambió por completo la vida de una mujer que dedicó 29 años a reunir objetos de Coca-Cola. La sacudida afectó su vivienda y dañó buena parte de una colección construida durante casi tres décadas

El sismo, con epicentro en San José del Palmar, impactó con fuerza a Caldas, Quindío y Chocó. La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres reportó 288 fallecidos la noche del viernes, una cifra que dimensiona la magnitud de la tragedia

Una colección reducida a escombros

La mujer mostró en Instagram el estado en que quedó el espacio donde guardaba sus piezas. En las imágenes se observan vasos, botellas de edición limitada, carros en miniatura, pelotas, yoyos, almanaques, cuadros, lámparas, relojes, botilitos y latas entre vidrios rotos, polvo y grietas en las paredes

En una publicación, escribió que después de 29 años coleccionando sus tesoros, todo se derrumbó con el terremoto. Su mensaje reflejó el golpe emocional de perder objetos que tenían valor económico, pero sobre todo sentimental

Apoyo en redes y un llamado a la solidaridad

Tras la publicación, usuarios de Instagram enviaron mensajes de aliento y resaltaron que lo más importante era que ella y su familia estuvieran a salvo. También hubo quienes recordaron que muchas personas perdieron a sus seres queridos y que esa pérdida no se reemplaza

La propia compañía de Coca-Cola respondió en los comentarios y aseguró que ya estaba en contacto con ella, además de destacar el valor de la comunidad cuando actúa unida. La reacción se sumó a otras voces que pidieron ampliar la ayuda hacia quienes quedaron sin techo, comida o pertenencias básicas

El valor cultural del coleccionismo

En Colombia, el coleccionismo de objetos de Coca-Cola reúne a una comunidad activa que intercambia piezas, participa en encuentros y preserva artículos como botellas especiales, miniaturas, relojes, carteles metálicos, destapadores y juguetes clásicos

Más allá del mercado, este tipo de afición también conserva memoria, hábitos de época y vínculos afectivos con objetos que terminan contando historias personales y colectivas