Safira Emanuele, de 12 años, fue atacada por un enjambre frente a la escuela municipal Jardim Montreal, en Ibirité, municipio de Belo Horizonte, Brasil

La menor quedó paralizada y sufrió numerosas picaduras, principalmente en el cuello y el rostro. También fue alcanzada en la boca y la lengua, y debió ser trasladada a una Unidad de Cuidados Intensivos de Minas Gerais

El rescate frente a la escuela

En medio del ataque, Vinícius Martins de Paulo, un motociclista que pasaba por el lugar, se acercó para ayudarla. Con un desodorante que llevaba en el maletero de su moto intentó ahuyentar a los insectos

Luego, ambos corrieron hacia la escuela mientras pedían ayuda. Un grupo de empleados se sumó al operativo y colaboró para dispersar el enjambre

Las imágenes muestran a Safira tomándose el cuello de manera constante, en una señal de las dificultades que tenía para respirar. Otras personas también fueron picadas y recibieron asistencia del Servicio Móvil de Atención de Emergencias

Intervención de los equipos de emergencia

De acuerdo con la reconstrucción del Departamento de Bomberos, la colmena había caído de un árbol ubicado cerca de la entrada de la institución, lo que provocó el ataque

Después del episodio, el enjambre se dispersó y amplió el área afectada. La Policía Militar ayudó a aislar el sector, mientras los bomberos permanecieron en el lugar hasta que la situación estuvo controlada y los estudiantes pudieron salir

Los equipos de emergencia también retiraron los insectos. Más tarde, especialistas del Departamento de Medio Ambiente inspeccionaron la institución, que finalmente reanudó sus actividades

La preocupación de la familia

Los médicos estimaron que Safira había recibido alrededor de 100 picaduras, aunque su familia considera que la cifra podría ser mayor

“Estaba bastante hinchada, muy diferente de la chica que conozco, parecía una persona completamente distinta”, expresó Luciene Gomes dos Santos, madre de la menor

Al observar las imágenes del ataque, la mujer manifestó su conmoción por lo ocurrido: “No sé qué decirte: es devastador”