Mario tiene 84 años, es viudo y tiene hijas adultas. Hace unos meses comenzó a intercambiar mensajes por WhatsApp con Luciana, una mujer joven, bella y exitosa que parecía comprenderlo en sus momentos de soledad

Las conversaciones eran extensas y ocurrían a cualquier hora. También compartían información personal y fotografías familiares. Con el tiempo, el vínculo ganó intimidad y confianza

Luciana le propuso entonces invertir sus ahorros en una plataforma online que, según le aseguró, ofrecía excelentes dividendos. En apenas cuatro meses, Mario llegó a depositar 160.000 dólares

La mujer, sin embargo, no existía. Aunque tenía perfiles en redes sociales e incluso en LinkedIn, era una inteligencia artificial capaz de mantener conversaciones simultáneas con miles de víctimas

Una inversión que nunca existió

La aplicación y el sitio web donde Mario controlaba el supuesto crecimiento de su dinero también eran falsos. Durante un tiempo, las pantallas mostraron ganancias que reforzaron su confianza

Las dudas aparecieron cuando, por insistencia de sus hijas, intentó retirar parte de los fondos. Primero le exigieron un depósito adicional para “liberar el pago”. Después le pidieron otro y luego uno más

Cuando Mario se negó a seguir enviando dinero, dieron de baja su cuenta. Poco después, Luciana dejó de responderle y lo bloqueó en WhatsApp

Como parte de la maniobra, el hombre también llevó dinero a una “cueva” de la City. Allí recibieron sus billetes para convertirlos en moneda virtual. Esa locación es ahora una de las pistas para intentar recuperar los fondos

La investigación continúa activa. El nombre de Mario es ficticio, aunque la historia es real

La familia descubrió la maniobra por azar

“Lo más difícil de este caso no fue la estafa en sí. Mario no les creía a sus hijas que Luciana no existía”, relató Gabriel Zurdo, CEO de BTR Consulting, durante una charla sobre cibercrimen

Las hijas se enteraron de la situación de manera casual, cuando advirtieron que su padre comenzaba a endeudarse en otro emprendimiento para continuar depositando dinero en la plataforma

El caso representa una modalidad conocida como pig butchering o engaño progresivo. Los delincuentes construyen una relación de confianza o romance durante semanas y luego inducen a la víctima a colocar sus ahorros en plataformas financieras fraudulentas

Al principio, esos sitios pueden simular retiros exitosos. Más tarde congelan los fondos y exigen nuevos pagos para liberarlos

El fraude digital crece en la Argentina

El llamado “cuento del tío” se adaptó a las pantallas. Durante la primera mitad de 2026, el cibercrimen se consolidó como una industria global, profesionalizada y automatizada, impulsada por el crimen como servicio y por la inteligencia artificial generativa

En la Argentina, el relevamiento 2025 del Sistema Nacional de Información Criminal registró 50.155 estafas y defraudaciones asistidas virtualmente. Por cada estafa virtual denunciada se contabilizan casi ocho robos presenciales

Si se suman las 72.953 estafas tradicionales a las virtuales, las defraudaciones representan casi un tercio de los delitos contra la propiedad

Las autoridades identifican tres desafíos principales: fortalecer las herramientas tecnológicas, capacitar a las fuerzas y desarrollar estrategias de comunicación para la sociedad

Ataques más automatizados y personalizados

América Latina mantiene una presión constante sobre su seguridad digital. Brasil y México concentran el mayor volumen neto de amenazas, mientras que la Argentina y Colombia registran numerosos ataques contra organismos públicos, infraestructuras y servicios esenciales

En la Argentina, más de la mitad de los incidentes reportados en ámbitos estatales e institucionales corresponde a phishing o ciberfraude. A nivel global, el 80% de los incidentes de ciberseguridad está relacionado con errores humanos

La inteligencia artificial permite automatizar campañas mediante correos de phishing, mensajes de smishing y llamadas de vishing hiperpersonalizadas. Además, la generación de software con IA sin controles rigurosos puede introducir fallas que los atacantes explotan rápidamente

El 85% de los líderes de seguridad global atribuye ataques recientes al uso de inteligencia artificial por parte de los delincuentes

Celulares y billeteras digitales, nuevos objetivos

El ransomware continúa activo, con seis ataques por minuto a nivel global, aunque sus operadores modificaron sus objetivos. Ahora priorizan el robo masivo de datos y la interrupción de operaciones, además del cifrado de archivos

La expansión de las billeteras digitales también convirtió a los teléfonos en blancos prioritarios. Aplicaciones descargadas fuera de las tiendas oficiales y sitios fraudulentos distribuyen troyanos como TCLBANKER y BTMOB

Estos programas abusan de los permisos de accesibilidad para capturar credenciales bancarias, vaciar cuentas y enviar enlaces maliciosos a los contactos de la víctima

El factor humano sigue siendo decisivo

Entre las modalidades dirigidas contra personas también aparecen las campañas de “Puntaje IA”, que recolectan datos faciales para crear deepfakes y suplantar identidades en validaciones bancarias

Otra técnica combina ingeniería social con captchas falsos capaces de ejecutar comandos en la memoria de los equipos. También existen archivos infectados enviados por WhatsApp que instalan herramientas de control remoto y permiten secuestrar billeteras de criptoactivos

La subdenuncia dificulta medir el impacto real. Muchas empresas y organismos evitan informar los incidentes por temor al daño reputacional, a sanciones regulatorias o por desconfianza en los procesos judiciales

Esta brecha entre los casos registrados y los que efectivamente ocurren debilita la capacidad de respuesta conjunta entre el sector privado y el Estado

Tres prioridades para reducir el impacto

Entre las medidas recomendadas se encuentra la incorporación de inteligencia artificial defensiva para automatizar la detección. Su uso puede reducir en aproximadamente 1,88 millones de dólares el costo promedio de una brecha a nivel global. Actualmente, el 77% de las organizaciones utiliza IA en procesos de ciberseguridad

También se plantea adoptar modelos de confianza cero, que exigen verificar continuamente cada acceso y no consideran confiable por defecto a ninguna entidad

La tercera prioridad es reforzar la seguridad de la cadena de suministro mediante la evaluación y el monitoreo estricto de proveedores y terceros, que pueden convertirse en una vía de entrada hacia redes institucionales de mayor alcance