El yogur griego se incorporó a la alimentación cotidiana antes de que la investigación confirmara con precisión todos sus posibles beneficios. Su popularidad se explica por el contenido de proteínas y por el interés creciente en los alimentos fermentados y la microbiota intestinal

La microbiota está formada por microorganismos que viven en el intestino y participan en la digestión, el metabolismo y las defensas del organismo

Qué observaron los estudios sobre el intestino

Una investigación que analizó a más de mil gemelos del Reino Unido encontró que quienes consumían yogur con regularidad tenían menos grasa visceral y, en general, hábitos alimentarios más saludables

En ese grupo también apareció una mayor presencia de Streptococcus thermophilus y Bifidobacterium animalis subsp. lactis, dos bacterias utilizadas en la elaboración de algunos yogures. El aumento parecería ser transitorio: los microorganismos atraviesan el intestino, pero no permanecen allí de forma permanente

Una de esas bacterias también se relacionó con compuestos fecales vinculados con la regulación de la inflamación intestinal. Sin embargo, parte de la asociación podría explicarse porque quienes comen yogur suelen mantener una alimentación más cuidada. Los datos no permiten atribuir el efecto exclusivamente al yogur

La posible relación con la diabetes tipo 2

Otro análisis siguió durante años a más de 190.000 adultos en Estados Unidos y registró 15.156 casos nuevos de diabetes tipo 2. Cada porción diaria adicional de yogur se asoció con un menor riesgo de desarrollar la enfermedad

El consumo general de lácteos no mostró la misma relación. La diabetes tipo 2 aparece cuando el organismo pierde eficacia para utilizar la insulina, la hormona que ayuda a regular el azúcar en sangre

La diferencia entre el yogur y los lácteos considerados en conjunto sugiere que no todos tienen el mismo comportamiento metabólico. Aun así, se trata de evidencia observacional y no de una demostración definitiva de causa y efecto

Qué cambia con el colado del yogur griego

Durante la elaboración del yogur griego se realiza un colado adicional que elimina parte del suero y concentra algunos nutrientes. Por eso suele aportar más proteínas y menos carbohidratos que el yogur tradicional

Una porción habitual puede contener entre 15 y 20 gramos de proteína. Esa cantidad puede contribuir a la saciedad y al cuidado de la masa muscular dentro de una alimentación equilibrada, pero no convierte al producto en un alimento milagroso

Las investigaciones también relacionaron el yogur con algunos indicadores del síndrome metabólico, como la presión arterial, la glucosa elevada, los triglicéridos y el perímetro abdominal. Entre los componentes que podrían intervenir se mencionan el calcio, la vitamina D, las proteínas y los probióticos

Todavía no está claro qué tipo de yogur ofrece mayores ventajas. La evidencia disponible sugiere asociaciones y posibles mecanismos, pero no permite establecer que el yogur, por sí solo, prevenga enfermedades o produzca todos esos efectos