Zhan Qiao Lin, cirujano plástico reconstructivo en el Hospital La Paz de Madrid, ha explicado en un videopódcast algunas de las tensiones cotidianas que vive al moverse entre dos culturas. Entre ellas, una le resulta especialmente familiar: sus propios padres no suelen seguir sus recomendaciones médicas y prefieren acudir a la medicina tradicional china

Según contó, cuando intenta orientarles ante un problema de salud, la respuesta habitual es buscar otra opinión fuera del sistema sanitario español. Incluso su entorno familiar le ha llegado a argumentar que los occidentales y los chinos no tienen "el mismo cuerpo", una idea que él rebate con naturalidad: para él, la base fisiológica es la misma

Idioma, esperas y trabajo: las barreras más repetidas

Esa desconfianza no sería un caso aislado. Un estudio sobre inmigrantes chinos en Sevilla reveló que una parte significativa nunca había acudido a un médico desde su llegada a España y que la medicina tradicional china seguía siendo la primera opción ante muchas dolencias

La investigación también apuntó obstáculos concretos: dificultades con el idioma, esperas largas y la incompatibilidad de las citas médicas con horarios laborales muy exigentes. Lin considera que esos factores encajan con lo que observa en su entorno, donde muchos compatriotas trabajan por su cuenta o en negocios familiares y parar unas horas puede traducirse en pérdidas directas

La urgencia como último recurso

En ese contexto, entre algunos médicos circula una idea casi asumida: si un paciente chino llega a urgencias, probablemente el problema sea serio. La explicación, según relató el cirujano, es que nadie interrumpiría el negocio por una molestia menor

Ese patrón también aparece en la investigación citada, que indica que cuando los inmigrantes chinos sí acuden al sistema público español, suelen hacerlo más en urgencias que en atención primaria o en revisiones preventivas

Reconocimiento en casa, sin palabras

Lin también habló de la relación con su familia. Asegura que sus padres nunca le dijeron de forma explícita que estuvieran orgullosos de él por terminar Medicina, aunque él da por hecho que lo están

El médico recordó además una reacción doméstica al volver de China con una Biblia y una cruz: lejos de solemnidad, su familia se lo tomó con humor y le pidió que dejara de hacer cosas raras