El 29 de abril de 1945, nueve días antes del Día de la Victoria en Europa, los cuerpos de Benito Mussolini, Clara Petacci y doce hombres ejecutados junto a ellos fueron trasladados a Piazzale Loreto, en Milán. La plaza tenía un fuerte valor simbólico: allí habían sido fusilados recientemente quince patriotas
Mussolini había intentado huir hacia el norte, con la intención de llegar a Suiza, pero fue capturado en Giulino di Mezzegra. Tras un juicio sumario, él y varios de sus seguidores fueron ejecutados por un pelotón de fusilamiento
En la plaza, los cadáveres fueron atacados por partisanos enfurecidos. El corresponsal estadounidense Milton Bracker describió la escena y contó que él y otros periodistas fueron llevados hasta el lugar por personas que querían mostrarles lo ocurrido
Una fotografía de autor desconocido registró a Bracker con uniforme militar y una libreta, mientras entrevistaba a un soldado. A sus pies se encontraban los cuerpos de Mussolini y Petacci. Otra imagen, publicada en la tapa del diario, mostraba al antiguo dictador sobre una pila de cadáveres, rodeado por una multitud armada
Una imagen contra el tiempo
La fotografía no podía enviarse de manera instantánea. En los primeros años del fotoperiodismo, las imágenes debían trasladarse físicamente. La radiofotografía había introducido una alternativa: permitía escanear los tonos de una imagen, convertirlos en impulsos eléctricos y transmitirlos por radio para reconstruirla en otro lugar
En 1929 se creó Press Wireless, una empresa que construyó estaciones propias de transmisión y recepción de onda corta. Sin embargo, la guerra seguía imponiendo obstáculos. La estación más cercana a Milán estaba en Ginebra, a unos 250 kilómetros en línea recta
El fotógrafo italiano, cuyo nombre nunca fue identificado, llevó el paquete hasta Ponte Chiasso, en la frontera con Suiza. Para llegar tuvo que hacer dedo por caminos bloqueados y atravesados por grupos guerrilleros. Desde allí, las fotografías viajaron en tren hasta Berna, donde las recibió Daniel T. Brigham, corresponsal radicado en la ciudad
Brigham avisó que tenía una imagen excepcional y pidió que la estación de transmisión, que normalmente no trabajaba los domingos, se preparara para recibirla. Luego consiguió nafta y autorización de un censor militar para conducir hasta Ginebra
El viaje nocturno por los Alpes estuvo marcado por una tormenta de nieve, caminos estrechos y un neumático reventado. A las 23.30, hora de Nueva York, las imágenes comenzaron a salir del receptor de la estación. En Ginebra eran las 5.30 de la mañana
La segunda edición
Las fotografías llegaron tarde para la primera edición. El jefe de la edición nocturna, Raymond H. McCaw, modificó el diseño y consiguió que la imagen principal apareciera en la tapa de la segunda edición
La publicación de una escena tan explícita era inusual, especialmente en la portada. Pero la fotografía confirmaba la muerte de Mussolini y aportaba una evidencia visual decisiva al relato de Bracker
El 1 de mayo se publicaron otras dos imágenes: una mostraba los cuerpos de Mussolini, Petacci y otros hombres colgados de los tobillos en una estación de servicio abandonada; la otra retrataba al teniente general Achille Starace poco antes de su ejecución
A la 1.15 de la madrugada, McCaw escribió un memorándum para el editor Arthur Hays Sulzberger. Consideró que la fotografía merecía ocupar la primera página y la ubicó, por su impacto, apenas por debajo de la imagen del izamiento de la bandera en Iwo Jima
Ese mismo día, Sulzberger envió a Brigham un mensaje de felicitación por haber conseguido la fotografía. El recorrido de la imagen había terminado: desde una plaza de Milán, atravesando una Europa todavía en guerra, hasta una portada impresa en Nueva York