Una exposición en el Museo Nacional de Oslo vuelve sobre la historia de Sofonisba Anguissola y de cuatro de sus hermanas pintoras, en una revisión que rescata a una familia de artistas del siglo XVI y también explica por qué solo una de ellas logró un lugar duradero en la historia del arte
La muestra viajará después a Roma en una versión adaptada y reúne en total a 19 mujeres artistas. Dentro de ese conjunto, las Anguissola ocupan un sitio central: de seis hermanas, cinco se acercaron a la pintura y solo Minerva eligió los estudios clásicos
La hermana que alcanzó la gloria
Sofonisba fue la mayor del grupo y la única que consiguió proyección internacional. Vivió casi un siglo, recibió la atención de Miguel Ángel en su juventud, fue retratada por Anthony van Dyck ya muy anciana y se ganó prestigio en la corte española por unos retratos más íntimos y menos rígidos que los habituales en la época
Su nombre quedó fijado cuando Giorgio Vasari la definió como una maravilla en uno de los textos fundacionales de la historia del arte. Esa fama, sin embargo, terminó opacando durante siglos el trabajo de sus hermanas
Una educación poco común
Las Anguissola nacieron en Cremona entre 1532 y 1555 y siguieron caminos distintos. Elena se hizo monja, Lucia murió joven, Europa y Anna Maria se casaron, y Minerva dejó la pintura para dedicarse a los estudios clásicos
Su caso fue singular en la Italia del siglo XVI. A diferencia de otras artistas de su tiempo, no se formaron en el taller de un padre pintor ni pasaron por gremios. La clave estuvo en Amilcare Anguissola, que no tenía recursos para reunir seis dotes y buscó en la educación una salida posible para sus hijas
Una pintura de 1555 muestra a Lucia y Minerva jugando al ajedrez mientras Europa observa. La escena resume ese entorno familiar: el juego premiaba el ingenio, una idea que también acompañó la formación de las hermanas
Aprender para vivir del arte
Sofonisba y Elena fueron las primeras en mostrar talento bajo la guía de Bernardino Campi. Después se instalaron en su casa, donde probablemente también hacían tareas domésticas para sostenerse mientras aprendían a copiar obras y a dibujar del natural. Más tarde continuaron con Bernardino Gatti
Luego Sofonisba enseñó a Lucia, Europa y Anna Maria. Elena terminó ingresando al convento dominico de San Vincenzo, en Mantua. Su autorretrato la presenta como santa Catalina de Siena con un lirio, y otra imagen suya como santa Minerva también fue atribuida a Sofonisba
Según la curadora de la muestra, Elena mantuvo vínculo con los Gonzaga y pudo recibir encargos. En un convento, explicó, una mujer artista podía encontrar una libertad distinta: pintar para la comunidad y aceptar trabajos externos
Trayectorias que se apagaron temprano
Lucia murió antes de cumplir 30 años, justo cuando empezaba a ser reconocida por retratos de tono cercano que, según un historiador del siglo XVII, podían competir con los de su hermana mayor. Uno de sus trabajos más conocidos es Retrato de Pietro Manna, de hacia 1557, donde la serpiente en el bastón aludiría al apellido familiar
Otro retrato, incluido en la exposición, se considera una imagen de Bianca Ponzoni, la madre de las hermanas
Europa también recibió formación de Sofonisba. En la segunda mitad de la década de 1560 se casó con Carlo Schinchinelli y una de las pocas obras que se le atribuyen podría representar a su suegra. Durante años se pensó que era un autorretrato de Sofonisba, hasta que una inscripción en el reverso permitió corregir la identificación en 2022
Anna Maria dejó muy pocas obras rastreables. La curaduría sugiere que quizá no tuvo el mismo nivel que sus hermanas, aunque una pintura religiosa conservada en Cremona fue asociada con su nombre
La estrategia que sí funcionó
Mientras sus hermanas quedaron fuera del canon, Sofonisba supo aprovechar su posición. Gracias al impulso de Amilcare, obtuvo un puesto en la corte española acorde con su rango social. Allí trabajó como dama de compañía y maestra de pintura de la reina Isabel de Valois, y recibió una renta vitalicia de Felipe II
Cuando se casó en 1573 con un noble siciliano, el rey añadió una dote importante. Más tarde, ya viuda, volvió a casarse por amor con un capitán de mar más joven, pese al rechazo de la corona y de su propio hermano
Con independencia económica, parece haber pintado menos en sus últimos años. Su memoria quedó sostenida también por la gran cantidad de autorretratos que realizó a lo largo de décadas. Esa insistencia en su propia imagen, señalan los especialistas, ayudó a que su nombre sobreviviera mejor que el de sus hermanas