Donald Trump volvió a plantear el cambio de nombre del Lago Ontario por “Lago América” en un video difundido en Instagram. La publicación apareció en medio de la escalada de tensiones comerciales entre Estados Unidos y Canadá, marcada por la ruptura de negociaciones y la entrada en vigor de nuevos aranceles
En la grabación, el presidente estadounidense afirma que el Lago Ontario “ya no existe” y sostiene que ahora pasará a llamarse Lago América. También dijo que para formalizar ese cambio “todo lo que se necesita es un buen bolígrafo y un poco de ingenio”
La propuesta llegó acompañada por una imagen editada que Trump ya había compartido antes, en la que el nombre Lago Ontario aparece tachado y reemplazado por Lago América. No es la primera vez que impulsa un gesto de este tipo: en 2025 ya había promovido el uso de “Golfo de América” en documentos federales de Estados Unidos, aunque la denominación tradicional se mantuvo fuera de ese ámbito
Tensión comercial en aumento
La publicación coincide con la aplicación de aranceles del 50% de Estados Unidos a bienes canadienses por USD 20.000 millones. Canadá respondió con gravámenes equivalentes que comenzarán a regir el 8 de septiembre
Las medidas alcanzan sectores sensibles como la industria automotriz, el acero, la agricultura, los lácteos, los electrodomésticos y la maquinaria agrícola. La falta de acuerdo dejó en suspenso una relación comercial históricamente estrecha y abrió un nuevo foco de incertidumbre para empresas y trabajadores de ambos países
Qué lugar ocupa el lago
El Lago Ontario es el más pequeño de los cinco Grandes Lagos y comparte su superficie entre el estado de Nueva York, en Estados Unidos, y la provincia de Ontario, en Canadá. Su administración está regulada por la Comisión Conjunta Internacional y por el Acuerdo de Calidad del Agua de los Grandes Lagos
Esos marcos establecen que ningún país puede cambiar por sí solo el nombre del lago en acuerdos o mapas conjuntos. Si Trump avanzara con la iniciativa, el uso de “Lago América” quedaría limitado a documentos federales de Estados Unidos, mientras que en el plano internacional seguiría vigente Lago Ontario
La respuesta canadiense
Desde Canadá, la respuesta fue minimizar el gesto y concentrarse en la disputa comercial. El gobierno canadiense decidió no entrar en la polémica por las publicaciones del presidente estadounidense y mantuvo el foco en su estrategia de represalia arancelaria
Mark Carney acusó al gobierno de Estados Unidos de intentar influir en la política lingüística de Quebec, señalamiento que Trump negó. Además, el presidente estadounidense criticó al premier de Ontario, Doug Ford, por políticas que considera desfavorables para la industria de su país
Por ahora, el futuro del nombre oficial del lago dependerá de decisiones internas en Estados Unidos y de los organismos internacionales que regulan la zona de los Grandes Lagos. Mientras no haya un acuerdo comercial, la controversia parece lejos de cerrarse