Hay canciones que conquistan al público por decisiones que, en su momento, no entusiasmaron a su propio autor. Eso ocurrió con Abrázame muy fuerte, donde Eduardo Magallanes introdujo un recurso armónico que Juan Gabriel no veía con buenos ojos
El arreglista lo contó al hablar de su trabajo junto al cantautor, una relación profesional que se extendió por décadas y que le permitió conocer de cerca su manera de defender cada detalle de sus obras
El giro que cambió el final
Magallanes explicó que el cierre de la canción incluye una cadencia rota, es decir, una resolución que rompe la expectativa del oído y conduce la melodía hacia otro acorde en lugar de cerrar de forma previsible
Al mostrarlo al piano, reconoció que a Juan Gabriel no le agradaba demasiado esa idea. Sin embargo, el ajuste terminó quedando en la grabación y pasó a formar parte del sello de la canción
Un autor que no cedía con sus letras
La resistencia no era extraña en Juan Gabriel. Magallanes recordó que, en una ocasión en Madrid, el cantante le pidió que nunca le cambiara una palabra de sus letras
Según relató, el intérprete no aceptaba modificaciones porque escribía para cantarse a sí mismo. Incluso giros gramaticales poco convencionales eran, para él, una decisión artística y no un error
Una relación de casi cinco décadas
La colaboración entre ambos comenzó en 1968, cuando Enrique Kamura Vega pidió a Magallanes que acompañara al piano a un joven que venía de Ciudad Juárez. El músico lo escuchó interpretar Escándalo, de Rubén Fuentes, y lo notó todavía muy verde
Después, Kamura propuso incorporarlo como corista. Así, Alberto Aguilera Valadez grabó su primer coro para Angélica María y comenzó a recibir 100 pesos por sesión
Desde entonces y hasta su último proyecto conjunto, Juan Gabriel vestido de etiqueta por Eduardo Magallanes, lanzado el 12 de agosto de 2016, la alianza entre ambos se mantuvo activa. Juan Gabriel murió 16 días después
Magallanes contó que se enteró de la noticia el 28 de agosto, al regresar a Los Ángeles, y que no podía creerlo. De esa relación quedaron cartas de agradecimiento y una canción con un final que el Divo de Juárez no terminó de aprobar, pero que terminó viviendo en la memoria de millones