Francisco Di Luciano perdió a su hijo Gianfranco el 14 de abril de 2024. Desde entonces, su vida quedó atravesada por amenazas de muerte, custodia permanente y el temor de salir de su casa sin chaleco antibalas
Incluso recibió dos disparos en el buzón de su vivienda, en Parque Patricios, acompañados por un mensaje intimidatorio: “Ni medios ni redes”. Desde ese momento, comenzó a investigar por su cuenta las circunstancias que rodearon el crimen
Una noche que terminó en tragedia
Gianfranco tenía 20 años, era hincha de Huracán y jugaba al futsal. El sábado 13 de abril había compartido una jornada familiar en el club y, por la noche, aceptó salir a bailar con su amigo Alan al boliche Woodstock, en el centro de San Justo
Hasta entonces, el joven casi no había salido de la Ciudad de Buenos Aires durante los fines de semana. Para su familia, el mundo de las bandas delictivas del conurbano era una realidad distante, conocida principalmente a través de las noticias
En el local también estaba Taiel Tambussi, acompañado por integrantes de su grupo, un menor de edad y dos mujeres. Según la investigación, había ingresado armado y se instaló en el sector VIP
Cerca de las 5 de la mañana, Tambussi discutió con el DJ, sacó una pistola Bersa calibre 9 milímetros y disparó hacia el techo. El cuarto tiro impactó en la frente de Gianfranco y le provocó la muerte inmediata
Después del ataque, el hombre se dirigió a una fiesta clandestina en Villa Palito. Allí habría intentado disparar contra dos policías y finalmente fue detenido. El fiscal Matías Folino intervino durante las primeras horas y logró concretar la captura
Antecedentes y una condena en revisión
Tambussi ya estaba señalado por el homicidio de Rafael Indalecio Pardo, un jubilado asesinado en 2023 cuando salía de una farmacia en Ramos Mejía. Aunque había sido declarado prófugo, permaneció en su vivienda de San Justo
Por el crimen de Gianfranco recibió una condena de 34 años de prisión y fue trasladado al penal de Sierra Chica. Sin embargo, la sentencia está siendo revisada por la Justicia provincial a partir de un recurso presentado ante la Cámara de Casación
Durante el juicio contó con un equipo de cinco abogados. Ese despliegue alimentó las dudas de la familia sobre el origen de los recursos utilizados para su defensa y sobre la posible existencia de vínculos con estructuras delictivas
Amenazas y fallas en el control judicial
Di Luciano aseguró haber recibido diez amenazas de muerte y denunció la presencia de personas encapuchadas en el jardín de su casa. También solicitó que se analizara el teléfono de Tambussi para identificar a posibles responsables o contactos dentro de una organización criminal
Hasta ahora, sostiene que no obtuvo una respuesta a ese pedido
El caso también involucró a un menor identificado como WRV. La Justicia le había concedido arresto domiciliario sin dispositivo electrónico de control, al considerar que la tobillera podía resultar estigmatizante
Convencido de que el joven no cumplía con la medida, Di Luciano viajó en enero hasta Ciudad Evita. Allí lo encontró fuera de su domicilio, caminando por el barrio, lavando su automóvil y fumando marihuana. Luego volvió a denunciar la situación
En el Día del Amigo de 2025 regresó al lugar y comprobó nuevamente que el menor no estaba bajo control domiciliario. Recién después de esa segunda denuncia fue encarcelado
Una violencia que excede a una familia
La historia de los Di Luciano refleja, para la familia, un problema que va más allá de un homicidio puntual. El crimen expuso la circulación de armas, la capacidad de acción de bandas delictivas, las debilidades del sistema de control y la sospecha de posibles complicidades policiales o políticas
También mostró el riesgo de que los familiares de las víctimas intenten reemplazar a las instituciones y asumir tareas de investigación, vigilancia y persecución. En distintos barrios, algunos vecinos utilizan geolocalizadores para buscar sospechosos y organizan castigos colectivos que pueden incluir golpes, humillaciones y grabaciones difundidas en internet
Ese escenario expresa una profunda pérdida de confianza en la Justicia. Pero la justicia por mano propia también profundiza la violencia y puede convertir a las víctimas en nuevos protagonistas de una cadena de abusos
La reducción de la edad de imputabilidad puede ser presentada como una respuesta inmediata frente a estos hechos. Sin embargo, por sí sola no resolvería el problema. El crimen de Gianfranco muestra la necesidad de una política integral que combine prevención, investigación criminal, controles efectivos y una respuesta coordinada de las instituciones democráticas