Volver a la ciudad donde nació no le dio alivio. Durante cuatro noches, el ruido de dos obras frente a su departamento lo dejó sin descanso y terminó buscando refugio en un hotel, aunque tampoco allí consiguió dormir por el tránsito, las sirenas y las motos
La estadía también estuvo marcada por la imagen de su madre, de 86 años, cada vez más limitada para hablar. A la hora del almuerzo, ella le pidió dos cosas: que bautizara a su hija de 15 años en la fe católica y que ayudara económicamente a su hermana, hoy en problemas financieros y enfrentada con la familia
Una familia atravesada por viejas fracturas
El pedido reactivó una historia larga de conflictos. Hace años, el hombre compró un departamento en esa ciudad para su exesposa y sus hijas, pero la relación derivó en una ruptura dolorosa. Tras una nueva pareja, la convivencia se quebró, su exesposa se fue con las hijas y luego él terminó distanciado de ellas durante cuatro años
Ahora, ese apartamento quedó vacío y se convirtió para él en una especie de recuerdo material del quiebre familiar. En la misma visita, además, comprobó que su hija no quiere bautizarse, algo que contrasta con la insistencia de la abuela
La hermana, los juicios y la deuda
El otro foco de tensión es su hermana, dos años mayor, separada, madre de cuatro hijas y hoy sin dinero. Según el relato, perdió una fortuna que había recibido de la familia y luego inició demandas contra su madre y sus hermanos para reclamar más fondos. Perdió los juicios y ahora debe afrontar unos 200.000 dólares en costos legales
La madre le pidió que la ayudara. Poco después, recibió un correo de la hermana en el que esta admitía arrepentimiento por haber judicializado el conflicto y decía que necesitaba dinero no solo para pagar esas obligaciones, sino también para afrontar la boda de una de sus hijas. También sostuvo que vive de ahorros ajenos y aportes de terceros
El hijo duda. Sabe que su madre espera una transferencia, pero también ve contradicciones en la situación: la hermana vive en un departamento lujoso y tiene una casa en el campo. Se pregunta si conviene prestarle dinero, si lo devolverá alguna vez y por qué llegó a ese punto después de dilapidar lo que recibió
Entre el insomnio, la vejez de la madre, la negativa de la hija al bautismo y el pedido a la hermana, el regreso dejó una conclusión amarga: la próxima vez que vuelva a esa ciudad, teme que ya haya pasado mucho tiempo