El presidente Javier Milei cuestionó con dureza el funcionamiento de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) durante su discurso ante la Asamblea General. Afirmó que el organismo se apartó de sus objetivos originales y lo definió como una estructura burocrática alejada de sus funciones centrales

Según sostuvo, la ONU no logró garantizar la seguridad colectiva ni proteger los derechos humanos. También la acusó de haber tolerado dictaduras y organizaciones terroristas, además de adoptar una posición desfavorable hacia Israel

El reclamo argentino por las islas Malvinas

La disputa por la soberanía de las islas ocupó un tramo central de la exposición. Milei aseguró que “Malvinas es para nosotros una causa nacional” y reclamó al Reino Unido reanudar las negociaciones para alcanzar una solución pacífica

El Presidente cuestionó la falta de consecuencias frente a las acciones unilaterales británicas en el área en disputa. En ese contexto, mencionó el avance del proyecto petrolero Sea Lion en la Cuenca Malvina Norte y reiteró el rechazo argentino a las licencias otorgadas para explotar recursos naturales

Milei señaló que el Gobierno presentó notas diplomáticas, utilizó herramientas jurídicas, sancionó a empresas involucradas y envió al Congreso una Ley de Defensa de la Soberanía Nacional

“¿De qué sirve una resolución si durante décadas la contraparte puede actuar en sentido contrario y esa resolución queda intacta en los archivos, pero impotente frente a la realidad?”, planteó. Luego convocó nuevamente al Reino Unido a dialogar sobre la soberanía y la explotación de los recursos naturales

Críticas a las agendas internacionales

En otro segmento, Milei sostuvo que la ONU desarrolló una estructura destinada a influir en las decisiones de los países y en la vida de sus ciudadanos. También cuestionó las agendas internacionales vinculadas con la regulación económica, el género, el ambiente y la inmigración

Además, criticó las medidas de confinamiento aplicadas durante la pandemia, a las que calificó como un “experimento global de control social disfrazado de ciencia”. Relacionó esa postura con la decisión de su Gobierno de abandonar la Organización Mundial de la Salud

Una política de apertura para la inteligencia artificial

El Presidente también rechazó la regulación preventiva de la inteligencia artificial. Afirmó que la Argentina buscará atraer inversiones para desarrollar esa tecnología mediante un marco jurídico favorable y beneficios fiscales

“Ante la Inteligencia artificial, la Argentina se ubicará en la vanguardia de la libertad”, expresó. Al mismo tiempo, sostuvo que el país continuará participando en los foros multilaterales, aunque aclaró: “No confundimos cooperación con subordinación”

Milei concluyó su intervención con una convocatoria a científicos, emprendedores e inversores para que consideren a la Argentina como destino, antes de cerrar con su consigna: “¡Viva la libertad, carajo!”