Javier Milei sostuvo este jueves que la soberanía argentina sobre las islas Malvinas enfrenta un “peligro concreto y urgente” y apuntó contra el avance del proyecto Sea Lion, orientado a la explotación petrolera offshore en esa zona sin autorización del país
Un desarrollo en aguas disputadas
Sea Lion está ubicado a unos 220 kilómetros al norte de las islas Malvinas y se extiende sobre un área que abarca la plataforma marítima argentina. El emprendimiento está en manos de Navitas Petroleum, de Israel, y Rockhopper Exploration, de Gran Bretaña
La apuesta para escalar la producción
Navitas dio en los últimos días un paso decisivo al sumar una plataforma flotante de producción, almacenamiento y descarga (FPSO) OSX-1, además de la Aoka Mizu, que ya había incorporado. Con esa operación, la compañía busca llevar la producción prevista de 55.000 a 180.000 barriles diarios hacia fines de la década
La inversión asociada a esa compra fue de 125 millones de dólares
La logística detrás del proyecto
De acuerdo con información de la propia legislatura isleña, la plataforma Aoka Mizu se encuentra en mantenimiento y modernización en un astillero de Singapur. Fue trasladada allí desde Medio Oriente por la inseguridad vinculada con el conflicto con Irán
Rockhopper, por su parte, se presenta como una firma británica de exploración y producción con activos en las islas y algunos intereses residuales en Italia