Una proporción importante de las páginas web publicadas después de la llegada de ChatGPT presenta señales de haber sido escrita o editada por inteligencia artificial. El fenómeno refleja hasta qué punto estas herramientas se han integrado en la producción de contenido en internet
Desde el lanzamiento del chatbot, en noviembre de 2022, la IA generativa no solo mantuvo su expansión, sino que además terminó por superar por primera vez al tráfico web originado por humanos a nivel global
Un análisis sobre páginas publicadas entre los últimos cinco años concluyó que, a julio de 2026, alrededor del 35% de las webs subidas después de ChatGPT mostraba indicios relevantes de autoría o edición asistida por IA. Si se toma un período más amplio, que incluye meses previos al debut del chatbot, el porcentaje baja a 9,6%
El salto comenzó a fines de 2022
El estudio ubica el inicio de esta tendencia al alza a finales de 2022 y la vincula con la aparición de nuevos chatbots, como Claude y Gemini. Con el paso del tiempo, aumenta la cantidad de páginas que dejan señales compatibles con contenido generado por IA
Para llegar a esas conclusiones, los investigadores trabajaron con casi medio millón de páginas en inglés tomadas de un archivo web y aplicaron una herramienta de detección automática para estimar cuáles habían sido escritas o modificadas sustancialmente por sistemas de IA
Qué rasgos delatan a los textos
El informe también identificó patrones lingüísticos frecuentes en este tipo de contenido. Entre ellos aparecen el uso del guión largo, la coma de Oxford y ciertas palabras que se repiten con mayor frecuencia, como delve, interplay y testament
Según el análisis, el uso del guión largo se duplicó frente a 2023. La coma de Oxford creció 63% y la estructura negativa del tipo “no es X, es Y” se triplicó
Dónde aparece más
Las páginas con dominio .com mostraron más probabilidades de haber sido editadas o escritas por IA que las publicadas en dominios .org, .edu y .gov
Los investigadores aclararon, sin embargo, que estos rasgos no son exclusivos de la inteligencia artificial: también pueden aparecer en textos humanos. La diferencia es que los modelos fueron entrenados con abundancia de contenido que ya incluía esas formas, lo que favorece que las reproduzcan