En el islote deshabitado de Formicula, en el archipiélago jónico interior de Grecia, científicos registraron un cambio en el comportamiento de las focas monje del Mediterráneo: ante la presencia de visitantes, estos animales se resguardan en cuevas submarinas para descansar lejos de la actividad humana

La observación se realizó con un sistema de vigilancia instalado en julio de 2020 y operativo entre junio y octubre de 2021. El seguimiento formó parte de un estudio centrado en una de las especies de focas más amenazadas del mundo, clasificada como vulnerable por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza

Refugios más discretos y protegidos

Para analizar cómo reaccionaba la especie ante la afluencia turística, un equipo internacional colocó cámaras automáticas en dos cavidades usadas por las focas. Una estaba en un refugio principal ya conocido por los especialistas y la otra en una cueva de burbujas, una cámara de aire accesible solo por un paso sumergido

El dispositivo funcionó durante 141 días. En ese período, las focas aparecieron en la cueva de burbujas durante 119 días, mientras que en la cavidad principal fueron registradas durante 30 días. Para los investigadores, esa diferencia muestra una preferencia por espacios más aislados y menos expuestos

Las grabaciones mostraron a los animales flotando en la superficie, durmiendo en posición vertical o permaneciendo inmóviles en el fondo del agua. Según el estudio, esas conductas confirman que estas cuevas cumplen una función clave en el descanso diario de la población

Una pista para la conservación

Los autores sostienen que estos espacios húmedos, discretos y de difícil acceso no solo ofrecen refugio frente a la actividad humana, sino que también sirven como lugares de reposo. La dificultad para llegar a ellos reduce la presencia de visitantes y crea un entorno más tranquilo durante la temporada alta de turismo

El hallazgo abre una posible revisión de las estrategias de conservación, hasta ahora más concentradas en playas y cavidades costeras visibles. Los resultados sugieren que también deben incorporarse los hábitats submarinos al diseño de medidas de protección

Los investigadores remarcaron que los estudios sobre hábitats adecuados para la foca monje del Mediterráneo podrían beneficiarse de incluir cuevas de burbujas, por su valor como sitios de descanso, especialmente en zonas turísticas

Turismo y biodiversidad

El caso de Formicula ilustra un problema más amplio en el Mediterráneo: la convivencia entre la presión turística y la vida silvestre. En varias zonas griegas, la llegada masiva de visitantes en verano altera los hábitos de distintas especies marinas

Para esta foca, esa presencia puede limitar el acceso a sus refugios históricos y agravar una situación ya delicada. Incluso lugares considerados protegidos pueden verse afectados por el turismo intensivo

En ese contexto, las cuevas submarinas aparecen como una respuesta silenciosa de la especie frente a la cercanía humana. Lejos de las playas abiertas que ocupaba en el pasado, la foca monje del Mediterráneo encuentra hoy descanso bajo el agua