Amnistía Internacional ha pedido explicaciones al Gobierno después de recibir información sobre posibles devoluciones forzosas desde Ceuta hacia Marruecos, en el contexto de la llegada irregular de 72.000 personas los días 30 y 31 de julio
La organización señala que ha recibido informes no confirmados que apuntan a devoluciones sumarias e ilegales en la frontera, una práctica que, según subraya, contradiría la versión oficial de que la mayoría de las personas que alcanzaron Ceuta regresaron de forma voluntaria
Denuncias sobre el trato en frontera
Amnistía recuerda que en 2025 el Comité de Derechos Humanos de la ONU instó a España a no aplicar devoluciones sumarias ni expulsiones en frontera, tampoco en los casos de personas interceptadas en el mar o en las playas, y a respetar plenamente el principio de no devolución
La entidad también afirma haber recibido avisos sobre personas que, tras cruzar a Ceuta, habrían quedado inicialmente sin acceso a agua, alimentos o asistencia básica, además de sufrir ataques por parte de algunos ciudadanos
Más datos y protección internacional
Por ello, ha solicitado a las autoridades información sobre el número de llegadas, muertes, nacionalidades, edad y sexo de las personas que entraron, así como sobre las devoluciones a Marruecos, el acceso al asilo, la situación de los menores no acompañados y las denuncias por uso excesivo de la fuerza o violencia por parte de civiles
Entre quienes permanecen en Ceuta, según advierte la organización, hay personas procedentes de Marruecos, Sudán, Yemen, Eritrea, Malí, Bangladesh, Palestina, Chad, Gambia, República Centroafricana, Benín, Senegal y Guinea-Conakry, varios de ellos países afectados por conflictos y graves violaciones de derechos humanos
Amnistía lamenta además la pérdida de vidas a ambos lados de la frontera y sostiene que no se trata de un caso aislado, sino de una consecuencia de las políticas de refuerzo del control fronterizo y de la externalización de responsabilidades a terceros países, unidas a la falta de vías legales y seguras y a una política de asilo centrada en las personas
La organización también rechaza el uso del término "invasión" por parte del presidente de Ceuta, Jesús Vivas, al considerar que alimenta estereotipos racistas y deshumaniza a las personas migrantes y refugiadas, y pide a las autoridades una respuesta firme frente a ese discurso