Ciudad de México, 20 ago.- La desigualdad y la discriminación laboral que enfrentan las artesanas textiles en México están frenando la continuidad de un oficio transmitido por generaciones, denunciaron trabajadoras del sector y organizaciones civiles en la capital mexicana
Durante la presentación del informe Tejiendo el cambio, impulsado por la organización civil Unidas, se expuso la vulnerabilidad de un colectivo integrado mayoritariamente por mujeres que trabaja en condiciones de precariedad estructural y sin acceso pleno a derechos básicos
Informalidad y brecha salarial
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, el subsector registra 94 % de informalidad laboral. Además, la brecha de ingresos sigue siendo amplia: las mujeres ganan en promedio 3.699 pesos al mes, mientras que los hombres perciben 7.399,5 pesos
Las participantes señalaron que estas diferencias, sumadas a intermediaciones abusivas y sesgos de género, afectan con mayor fuerza a las creadoras indígenas y reducen el interés de las nuevas generaciones por aprender la artesanía textil
Un oficio en riesgo
Blanca Arely López, artesana e integrante del Colectivo Jtatic Samuel Ruiz, pidió reformas legales que reconozcan la actividad como una profesión y garanticen derechos laborales. Sostuvo que su trabajo aún es visto como una afición, pese a su valor cultural y económico
La falta de protección social también es severa: apenas 2,4 % de las trabajadoras cuenta con acceso a servicios de salud y seguridad social en el país
López advirtió que cada vez hay menos jóvenes interesadas en aprender el oficio y lamentó que el impulso al rescate cultural haya quedado, en parte, fuera de las instituciones. Para ella, ese abandono pone en riesgo la transmisión de conocimientos ancestrales y la identidad comunitaria indígena
Trabajo, regateo y apropiación
Las artesanas también denunciaron el regateo constante de intermediarios, que termina obligándolas a vender sus piezas por debajo de su valor real para cubrir necesidades urgentes en sus hogares
Además de tejer, muchas combinan la producción artesanal con labores del campo y tareas domésticas que comienzan al amanecer. López explicó que, al volver a casa, continúan trabajando durante varias horas para avanzar en prendas que pueden tomar meses de elaboración
Verónica Jiménez, representante de la Red Binacional de Mujeres Artesanas Niu Matat Napawika de Chiapas, criticó la apropiación de diseños por parte de marcas comerciales y subrayó que el valor de la pieza debe ir acompañado del reconocimiento a quien la crea
Las participantes concluyeron que sin políticas públicas de protección al patrimonio y salarios dignos será difícil asegurar la supervivencia de la tradición textil mexicana