La Policía Nacional ha desmantelado una organización dedicada al tráfico de sustancias anabolizantes, productos para la disfunción eréctil y fármacos quemagrasas experimentales cuyo uso en personas está prohibido

La operación se ha saldado con 27 detenidos, en su mayoría preparadores físicos y proveedores de estas sustancias, por presuntos delitos de pertenencia a organización criminal, tráfico de medicamentos, blanqueo de capitales e intrusismo profesional

Un médico en el origen de la investigación

Las pesquisas comenzaron tras la comunicación de la Administración de Málaga sobre la presunta mala praxis de un médico que recetaba fármacos a pacientes sin patología que justificara su prescripción. Según la investigación, la mayoría eran preparadores físicos

El facultativo ofrecía un servicio de asesoramiento por el que cobraba entre 100 y 180 euros al mes, o entre 300 y 500 euros por trimestre. Cuando los pacientes no podían conseguir los medicamentos por su cuenta, eran derivados a contactos del entramado para obtenerlos de forma ilícita desde el extranjero

Bajo el consentimiento del médico, dos de los arrestados utilizaban su certificado electrónico para emitir recetas, algunas de ellas de medicamentos sin respaldo sanitario para su suministro

Laboratorio clandestino y material intervenido

La red también producía sus propios compuestos en un laboratorio clandestino ya desmantelado, donde sintetizaba anabolizantes, esteroides, productos para la disfunción eréctil y hormonas del crecimiento, entre otros

Entre lo ofertado figuraban además fármacos quemagrasas en fase experimental para ensayos clínicos, cuya ingesta en seres humanos está prohibida

En los registros practicados en once inmuebles y en otras siete inspecciones en establecimientos y trasteros, los agentes intervinieron 37.000 euros, varios dispositivos electrónicos, un vehículo de alta gama, maquinaria de impresión para embalaje y cartonaje fraudulento, máquinas encapsuladoras, mezcladores y probetas

La operación permitió además localizar una camilla e instrumentos sanitarios en una nave de Barcelona, donde presuntamente se administraban por vía intravenosa algunas de las sustancias halladas