"¿Has visto a mi hijo? ¿Lo conoces?". Esa es la pregunta que más se repite en Fnideq, junto a la frontera entre Marruecos y Ceuta, donde decenas de familias aguardaban este domingo alguna noticia sobre sus seres queridos o, al menos, una confirmación de que siguen con vida
Son padres, madres, hermanas y hermanos llegados desde Tánger, Fez o Casablanca. Se colocan a pocos metros del paso fronterizo, junto a la valla y frente al mar, en el mismo lugar por el que muchos jóvenes cruzaron días antes empujados por rumores sobre una supuesta apertura de la ciudad española
Un hermano, un hijo, una respuesta
Zahra, nombre ficticio, busca a su hermano Abjanib, de 23 años. Llegó a Fnideq el viernes y no entiende por qué decidió arriesgarse para intentar entrar en España. En su teléfono muestra imágenes del joven, universitario y con empleo en Tánger
Muy cerca, Ibrahim espera noticias de su hijo de 17 años, que salió de Fez el jueves con poco dinero y solo lo puesto. La familia ha preguntado en hospitales y entre los detenidos, pero no encuentra rastro de él
Los que vuelven heridos
Entre la multitud también aparecen jóvenes que regresan desde Ceuta, agotados, con heridas y con la sensación de haber sido engañados. Algunos cuentan que intentaron entrar al mar convencidos por mensajes que hablaban de un paso libre
Ayoub volvió con lesiones en un brazo y una pierna. Dice que fue agredido y devuelto hasta la frontera. Aun así, asegura que volvería a intentarlo. Mohamed, de 26 años, también quiere repetir la travesía, aunque esta vez por otra vía
Jalil, trabajador de la construcción en Casablanca, salió al mar con siete amigos sudaneses tras recibir la misma información. Todos ellos lograron llegar, pero él regresó con una herida en una pierna porque no ve posibilidad de quedarse allí. Había recorrido antes Libia, Túnez y Argelia
El mar, los desaparecidos y la espera
Otros testigos describen escenas de pánico durante el cruce, con personas que se empujaban para mantenerse a flote. Hassan, que nadó hasta Ceuta con su hijo, volvió con heridas en las piernas. Explica que el chico se quedó, aunque también planea regresar
En Fnideq, el hospital y la playa han quedado como puntos de paso para quienes buscan a los desaparecidos. Mientras tanto, las patrullas de rescate siguen peinando la zona marítima
La ciudad ha recuperado en parte su rutina de destino costero, pero la tragedia dejó una huella profunda. Más de 100.000 personas, según organizaciones civiles, pasaron por la localidad en pocas horas durante la crisis. Al menos 72 murieron y el número de desaparecidos sigue sin poder determinarse
Para muchas familias, la espera continúa sin respuestas