Las infecciones invasivas por moho están más extendidas de lo que se creía y representan un riesgo serio para pacientes con las defensas debilitadas. Un nuevo estudio de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos estima que afectan entre tres y cinco personas por cada 100 camas hospitalarias al año
Jeremy Gold, autor principal de la investigación, sostuvo que se trata de la primera estimación de este tipo y advirtió que el problema podría agravarse por dos factores: el aumento de desastres naturales vinculados al cambio climático, como inundaciones y huracanes, y el envejecimiento de la población
Una amenaza para los pacientes más frágiles
Las enfermedades invasivas por moho son infecciones poco frecuentes, pero potencialmente mortales, provocadas por hongos capaces de invadir tejidos del organismo. La exposición suele producirse al inhalar esporas, aunque también puede haber ingreso del hongo por heridas, cortes o material médico contaminado
En la mayoría de las personas, ese contacto no genera consecuencias. El riesgo mayor recae sobre adultos mayores, pacientes con cáncer, personas con el sistema inmunitario comprometido y quienes atravesaron enfermedades graves, como COVID-19
El tratamiento suele requerir medicamentos antifúngicos durante períodos prolongados
Qué mostró el relevamiento
Para obtener datos concretos, el equipo trabajó con cuatro hospitales del área de Atlanta y sus consultas externas asociadas. El análisis cubrió entre 2020 y 2024. En una primera revisión se detectaron cerca de 1.000 posibles casos, pero tras aplicar criterios diagnósticos más estrictos el número bajó a unos 450 confirmados
Las tasas más altas aparecieron en grandes hospitales universitarios, que suelen atender cuadros de mayor complejidad
Un dato útil para los hospitales
Uno de los objetivos del estudio es ofrecer a los equipos de salud una referencia para comparar sus propios registros. Según Gold, esa base puede ayudar a distinguir si la cantidad de casos está dentro de lo esperable o si podría indicar un brote
La mayoría de los pacientes incluidos ya tenía algún grado de inmunodepresión o había cursado una infección por COVID-19. Sin embargo, la investigación no buscó determinar el lugar exacto donde se produjo la exposición inicial, por lo que no se estableció si el contagio ocurrió dentro del hospital o en la comunidad
Un problema subregistrado
A escala global, la falta de datos consolidados sigue siendo un obstáculo. Un estudio citado en la literatura científica estimó que cada año se producen alrededor de 6,5 millones de infecciones fúngicas invasivas y unas 3,8 millones de muertes asociadas
En Europa, además, estas infecciones no tienen una notificación obligatoria uniforme en todos los países, lo que deja la vigilancia en manos de sistemas nacionales muy dispares