Nuevos fósiles, estudios genéticos e imágenes de rayos X en 3D están cambiando la historia evolutiva de las serpientes. La nueva evidencia ayuda a precisar cuándo apareció este linaje, cómo desaparecieron sus extremidades y qué transformaciones corporales explican su éxito en hábitats muy distintos

Un origen terrestre que gana fuerza

La hipótesis más sólida hoy sitúa a las primeras serpientes en tierra firme, con posibles incursiones bajo el suelo, y no en el mar. Ese escenario encaja con restos antiguos hallados en distintas regiones, entre ellos fósiles de Sudamérica que muestran rasgos compatibles con un estilo de vida terrestre

Algunas de esas formas primitivas vivieron hace unos 95 millones de años, y otras, cerca de 80 millones. En conjunto, sugieren un linaje que empezó a diversificarse en ambientes terrestres antes de ocupar nichos excavadores, arbóreos y acuáticos

La pista de las patas perdidas

La reducción de las extremidades fue un paso clave. En animales que se desplazan bajo tierra o entre la vegetación densa, las patas pueden volverse una desventaja. La transición habría ocurrido entre 150 y 125 millones de años atrás, ligada a fallos en una secuencia genética asociada al desarrollo de las extremidades

Los fósiles más antiguos de serpientes conservan patas traseras, pero no delanteras. Un supuesto ejemplar de cuatro patas propuesto hace años fue descartado después, y otra pieza fósil hallada en Escocia volvió a abrir la discusión sobre las etapas intermedias de esa transformación

Cráneos flexibles y cuerpos alargados

La gran expansión de las serpientes se explica por una combinación de innovaciones anatómicas. Una de las más importantes fue la reorganización del cráneo, que dejó más libertad de movimiento al resto de los huesos y abrió la puerta a mandíbulas muy móviles

Esa arquitectura permitió engullir presas grandes y muy diversas, desde caracoles y babosas hasta anguilas e incluso otras serpientes. Al mismo tiempo, el cuerpo se volvió más largo, con cientos de vértebras adicionales, una ventaja para avanzar por el suelo, trepar y nadar

Lo que todavía falta por resolver

El registro fósil sigue incompleto porque los esqueletos de serpiente se desarticulan con facilidad. Por eso, aún quedan dudas sobre sus parientes más cercanos dentro de los reptiles y sobre el aspecto exacto de sus ancestros

La genética está ayudando a cubrir esos vacíos. Los árboles evolutivos construidos solo a partir de la forma corporal resultaron engañosos, y los estudios recientes también detectaron la ausencia de un gen vinculado con la grelina, la hormona relacionada con el hambre

Con más genomas y nuevos fósiles, los investigadores esperan reconstruir con mayor precisión la historia de uno de los grupos más exitosos del planeta