Un equipo de arqueólogos que trabaja en la cueva de Hohle Fels, en el suroeste de Alemania, encontró dos pequeñas esculturas de aves talladas en marfil de mamut y fechadas en unos 40.000 años de antigüedad

Las piezas, de entre 2 y 3 centímetros, fueron recuperadas durante la campaña de excavación de 2025 junto con fragmentos de flautas elaboradas con huesos de buitre. Ambas representan un lagópodo, un ave parecida a los faisanes: una muestra al animal en reposo y la otra lo presenta con las alas extendidas, como si estuviera volando

Un sitio clave para el arte de la Edad del Hielo

Hohle Fels, en el Jura de Suabia, reúne una de las colecciones más destacadas de arte figurativo paleolítico de Europa. En ese mismo entorno ya habían aparecido la conocida Venus de Hohle Fels, fragmentos de otras figuras animales y una flauta casi completa fabricada con hueso de buitre leonado

Todos esos objetos surgieron en el mismo nivel arqueológico, datado en hasta 42.500 años, en una cámara de 8 por 9 metros próxima a la entrada principal de la cueva

Cómo se rescató el hallazgo

La recuperación de las aves exigió un trabajo muy minucioso. El equipo avanza en cuadrículas pequeñas y excava apenas unos centímetros por etapa. Luego, todo el sedimento se conserva y se lava con agua a través de una malla fina, un proceso que permitió identificar las nuevas figuras

La paleontóloga Elisa Luzi reconoció una de las piezas mientras revisaba el material filtrado en busca de microfósiles. La especialista describió la escena como un momento único al observar una figurilla que, según dijo, nadie había visto en 40.000 años

Qué revelan sobre aquellos grupos humanos

Para la arqueóloga Amy Clark, estas obras ayudan a entender cómo los grupos aurignacienses interpretaban su entorno. Ese período, asociado a las primeras poblaciones humanas en Europa, destaca por la aparición de objetos artísticos y musicales cargados de significado simbólico

La cronología sigue siendo un punto central para interpretar estos hallazgos. La presencia más antigua y clara de Homo sapiens en Europa supera los 45.000 años, aunque la evidencia arqueológica y genética indica que esas primeras llegadas no se consolidaron. Las expansiones posteriores, vinculadas a la cultura aurignaciense, aparecieron hace unos 43.000 años y se extendieron por el continente

Debate sobre su función

El valor de estas figuras no se limita a su antigüedad. Nicholas Conard, responsable del proyecto, sostiene que la calidad artística de Hohle Fels y otros sitios cercanos refleja una mayor complejidad cultural y cognitiva, rasgo que pudo ayudar a estos grupos a adaptarse al clima extremo de la Europa glacial

Otros especialistas plantean lecturas distintas. Daniel Adler sugirió que estos objetos pudieron servir para conservar recuerdos o expresar pertenencia a un grupo. Lyn Wadley, por su parte, propuso que piezas como la Venus y las aves pudieron formar parte de rituales vinculados con el embarazo y el nacimiento

La recreación experimental de estas obras también ha permitido medir el esfuerzo invertido en su fabricación. Una réplica de la Venus requirió muchas horas de trabajo, y otra del Hombre León demandó 360 horas. Para la comunidad científica, el conjunto del Jura de Suabia sigue siendo excepcional

Las manifestaciones de arte figurativo más antiguas aceptadas hasta ahora se encuentran en pinturas rupestres de Indonesia, entre ellas una escena con figuras humanas y cerdos en Sulawesi, cuya antigüedad supera los 51.000 años