Rodolfo Arruabarrena celebró la clasificación de Boca con entusiasmo en el campo, pero después eligió un tono mucho más moderado. Tras el 4-0 sobre Recoleta en Asunción, pidió no exagerar el impacto del triunfo y subrayó que el equipo todavía no consiguió nada

El entrenador explicó que el conjunto xeneize se sintió cómodo desde el inicio, manejó el trámite con control y resolvió el partido en el primer tiempo. También valoró la posibilidad de administrar cargas, darle descanso a futbolistas con mucho rodaje y sumar minutos de competencia para otros jugadores

Una noche de control y rotación

Arruabarrena remarcó que Boca hizo un encuentro inteligente, sin caer en la ansiedad y con superioridad durante casi todo el desarrollo. La diferencia, sostuvo, permitió rotar nombres, dosificar energías y sostener el nivel hasta el final

El presente del equipo, sin embargo, no lo conforma del todo. El técnico insistió en que la única forma de sostener la mejora es con trabajo diario, especialmente ahora que el calendario le dará algunas semanas para ajustar movimientos, recuperar lesionados y afianzar la idea de juego

El próximo examen será en Avellaneda

Con la serie continental ya resuelta, Boca deberá enfocarse en el Clausura. El domingo visitará a Racing en Avellaneda y volverá a tener bajas sensibles: Leandro Paredes, Marco Pellegrino y Leandro Lozano siguen recuperándose de lesiones musculares y quedaron afuera por decisión del entrenador

Arruabarrena admitió que el equipo necesita empezar a sumar terreno en el campeonato local. Recordó además que la racha reciente ayuda a fortalecer la confianza, pero no alcanza para bajar la guardia

La lectura sobre el plantel

El técnico destacó el momento de Miguel Merentiel, a quien le atribuyó despliegue, soluciones y adaptación a una función que le exige mucho recorrido. También se refirió a Enner Valencia, que recién tuvo sus primeros minutos con la camiseta de Boca y todavía busca ponerse a punto, aunque ya dejó ver su jerarquía

Desde su llegada, Boca mostró una evolución clara: apenas sufrió una derrota, empezó a encontrar una base y recuperó confianza. La goleada ante Recoleta reforzó esa tendencia, aunque Arruabarrena dejó un mensaje nítido: el equipo creció, pero todavía debe demostrarlo ante rivales más exigentes