Julián Álvarez atraviesa días de incomodidad en el Atlético de Madrid. El delantero argentino no disimula su malestar por la falta de avances en su intento de salir rumbo a Barcelona, una operación que por ahora quedó trabada
El contraste quedó a la vista en la presentación oficial de la temporada: la imagen actual del atacante muestra un gesto más serio que el de hace un año, con una apariencia también distinta por el bigote y la barba incipiente. En el sitio del club, además, aparece una frase que hoy suena lejana: asegura estar contento e ilusionado y destaca el cariño de la gente desde su llegada
Un club que no cede
La dirigencia del Atlético mantiene la misma postura desde el inicio. Rechazó una oferta de 100 millones de euros y se remite a la cláusula de salida, fijada en 500 millones. Enrique Cerezo, presidente de la institución, volvió a marcar que el delantero es una pieza importante del plantel y que seguirá en el equipo
“Julián es jugador del Atlético de Madrid”, insistió el dirigente, que también se mostró convencido de que el futbolista terminará ganándose a la afición en poco tiempo
Sin lugar en el debut
Diego Simeone lo dejó afuera de la convocatoria para el estreno liguero. En el cuerpo técnico entienden que el atacante todavía no está en condiciones físicas óptimas
La frustración del cordobés también creció después de una charla informal con el entrenador, en la que no encontró la salida que imaginaba. Simeone le transmitió que podía ayudarlo a potenciar su juego, pero dejó la negociación en manos de las oficinas del club. Allí, por ahora, la respuesta fue la misma: no
Álvarez había dejado en claro durante el último Mundial que prefería cambiar de rumbo hacia Barcelona, atraído por un proyecto deportivo que lo seducía más. Sin embargo, la única oferta formal no alcanzó y el desenlace quedó, otra vez, en suspenso