A punto de cumplir 65 años, Santiago Lange atraviesa días de recuperación en España. Ya no compite en el circuito olímpico, pero sigue ligado al agua, al esfuerzo y a una historia deportiva que lo convirtió en leyenda
Este 16 de agosto se cumplen diez años de la medalla dorada que ganó en Río 2016 junto a Cecilia Carranza Saroli en la clase Nacra 17. Para el regatista argentino, aquel logro tuvo un peso especial: ya había sumado dos bronces, pero el oro llegó después de una cirugía por un tumor en el pulmón izquierdo y cambió para siempre la manera en que mira su trayectoria
Una victoria que ganó dimensión con el tiempo
Lange admite que hoy valora más esa consagración. No por nostalgia, dice, sino porque el paso del tiempo le permitió dimensionar lo difícil que era conseguirla. También destaca haber llegado a esos Juegos con 54 años, compartiendo equipo con sus hijos y compitiendo ante rivales de distintas generaciones
La campaña previa a Río fue tan exigente como decisiva. Tras meses de dudas frente al diagnóstico, se sometió a una operación y encaró una recuperación que lo llevó a prepararse con la idea de volver a competir en el máximo nivel. La medalla llegó después de una campaña intensa, con una definición ajustada y una carga emocional enorme
El lazo con Cecilia Carranza
La relación con Carranza también quedó sellada por aquella experiencia. La rosarina, que después compitió con Lange en Tokio 2021 y luego se bajó de la alta competencia por las lesiones en la espalda, define ese vínculo como algo familiar. Para ella, el oro de Río dejó una emoción imborrable y una enseñanza de por vida: lo logrado parecía imposible, pero ocurrió
Hoy, Carranza ve en esa medalla una herramienta para su presente profesional, aunque insiste en que su esencia no cambió. Sigue sintiéndose cercana, simple y ligada a los valores que la acompañaron desde siempre
Otra operación y la misma respuesta
El 21 de julio, Lange volvió a pasar por el quirófano por un nódulo en el pulmón derecho. La intervención fue exitosa y, según contó, el hallazgo fue a tiempo. En su caso se trató de un segundo tumor primario, distinto al que había enfrentado en 2015
La recuperación avanza con la bicicleta como principal aliada. A los pocos días ya había retomado actividad física liviana y proyecta trabajar en un centro de alto rendimiento en Austria. Su objetivo, dice, es volver a entrenar con la mayor inteligencia posible y sin apuros innecesarios
Seguir adelante
Lejos del deporte olímpico, Lange se reparte entre la consultoría naval, el cuidado físico y una vida más enfocada en lo cotidiano: ver más a sus hijos, nietos, familiares y amigos. Pero el recuerdo de Río 2016 sigue ahí, intacto, como una referencia de lo que puede conseguirse cuando la adversidad no alcanza para frenar un sueño
Diez años después, aquel oro sigue siendo una medalla y algo más: una marca de identidad para dos deportistas que vivieron una de las páginas más intensas del deporte argentino