Hugo Santilli, presidente de River entre 1983 y 1989, trazó un diagnóstico severo sobre el presente del club: pidió apoyo en el tramo inmediato de la temporada, cuestionó la cantidad de intermediarios en la toma de decisiones y aseguró que la crisis no nació con la conducción actual, sino que es el resultado de una degradación prolongada
Una estructura que, según él, se desordenó
Para Santilli, el problema central pasa por la organización futbolística. Sostuvo que un club como River no necesita capas intermedias entre la dirigencia y el plantel, y advirtió que la acumulación de estructuras solo dificulta ver los problemas reales
También señaló que la secretaría técnica debe ordenarse y reclamó definiciones más claras en la construcción del plantel. En ese punto, remarcó que River no puede sostener planteles sobredimensionados ni incorporar jugadores sin una evaluación precisa de rendimiento y función
Apoyo inmediato y visión de largo plazo
El ex dirigente consideró que River debe atravesar con unión interna los próximos partidos y afirmó que la prioridad es recuperar serenidad. A su juicio, el club tiene margen para mejorar rápidamente si logra ordenarse y estabilizarse
En paralelo, vinculó el mal momento a un proceso más amplio que, según su mirada, empezó hace años. Apuntó contra la pérdida de regularidad, la acumulación de errores deportivos y la dificultad para sostener una identidad de juego
Críticas al mercado y al modelo actual
Santilli también cuestionó la política de fichajes. Dijo que River no debería apostar a jugadores veteranos que no aseguren renovación y reclamó más cuidado al momento de invertir. Para él, un club con la exigencia de River debe pensar en un plantel corto, funcional y capaz de sostener alta competencia durante toda la temporada
En esa línea, sostuvo que el club necesita futbolistas con capacidad de hacer goles y no solo nombres reconocidos. Además, subrayó que el fútbol argentino requiere una discusión de fondo sobre sus campeonatos y su formato
Madrid como punto de quiebre
Consultado por la final ganada en Madrid, Santilli sostuvo que ese título fue histórico, pero también marcó un quiebre negativo. Según su lectura, River quedó detenido en ese logro y perdió impulso competitivo después de aquella conquista
Para el ex presidente, ese proceso derivó en un relajamiento institucional que terminó afectando al equipo, al cuerpo técnico y a la forma de competir. Su conclusión fue tajante: en River no hay margen para el descanso mental ni para perder intensidad
Mirada sobre el fútbol argentino
Además, Santilli se mostró a favor de la llegada de capitales privados al fútbol y pidió mayor profesionalización dirigencial. También dejó críticas a la conducción del fútbol argentino y advirtió sobre el impacto de las sospechas judiciales en la imagen del deporte
En el cierre, reivindicó figuras históricas de River y repasó nombres propios de distintas épocas, aunque dejó claro que su foco actual está en el presente: ordenar, simplificar y volver a competir con una idea clara