Julián Álvarez comenzó el partido ante Villarreal en el banco de suplentes, pero antes de que rodara la pelota quedó en el centro de la escena por una reacción adversa de la tribuna del Atlético de Madrid

Cuando el estadio anunció su nombre en la pantalla, el recibimiento fue inmediato: una silbatina fuerte bajó desde las gradas del Metropolitano. El delantero argentino, serio y con gesto adusto, escuchó el rechazo de buena parte del público

Una relación marcada por la tensión

La reacción de los hinchas se explica por un verano cargado de ruido alrededor de su futuro. El atacante quedó señalado por su intención de salir del club, en medio del interés de Barcelona por sumarlo al plantel

La tensión empezó a crecer el 25 de mayo, cuando se conoció que Álvarez se había reunido con dirigentes del Atlético para expresar su deseo de continuar su carrera en Barcelona

Después, durante el Mundial, el propio futbolista habló del tema y dejó abierta la posibilidad de una transferencia para cumplir su objetivo personal. Más tarde, Miguel Ángel Gil sostuvo en tres oportunidades que el delantero no se marcharía del conjunto rojiblanco

Meses después de aquel conflicto, Álvarez volvió a quedar frente a frente con la hinchada del Atlético, que dejó en claro su malestar antes del inicio del encuentro