Alan Velasco atraviesa un momento distinto en Boca. Después de un comienzo irregular, condicionado por las lesiones y por una fuerte exposición temprana, el mediapunta empezó a sostener rendimientos que lo volvieron a poner en discusión para el equipo titular
Hasta marzo de este año, el segundo refuerzo más caro de la historia del club había acumulado casi la misma cantidad de partidos desde el arranque que ausencias por lesión. Tenía un solo gol y arrastraba, además, el penal fallado ante Alianza Lima en el repechaje de la Copa Libertadores, una jugada que marcó su etapa inicial
El primer semestre tampoco ayudó. En ese tramo, su acción más recordada fue la que inició la jugada del gol de Miguel Merentiel ante Bayern Munich, en el Mundial de Clubes. Después, un desgarro en la rodilla izquierda lo dejó 45 días afuera y lo obligó a reiniciar otra vez
El regreso desde el banco
Desde su vuelta, Velasco empezó a dejar mejores señales. Sin consolidarse entre los once, pero con participaciones útiles desde el banco, lleva cinco goles en 12 partidos y busca ganarse un lugar en un Boca que encontró una base, aunque todavía no tiene una formación definitiva
El contexto también cambió a su favor. El equipo compite en varios frentes y necesita variantes para dosificar esfuerzos. En ese escenario, el atacante pasó de quedar relegado a convertirse en una alternativa seria para el cuerpo técnico
Su recorrido en el club tuvo de todo: oportunidades con todos los entrenadores, pero sin una consolidación sostenida. Fernando Gago lo puso rápido en competencia y la apuesta no salió bien
En su séptimo partido, apenas tres semanas después de llegar, falló el penal decisivo en la eliminación de Boca. Con Miguel Ángel Russo también arrancó como titular, aunque en una función más fija sobre la banda y con menos libertad de la que él prefiere
Entre el bajo rendimiento, las críticas y la falta de continuidad, Velasco pasó de ser una de las apuestas fuertes del mercado a perder protagonismo durante largos períodos
La confianza vuelve a aparecer
Después de la última lesión, algo empezó a moverse también fuera de la cancha. El 3 de julio nació Gianluca, su primer hijo, y ese cambio coincidió con una etapa de mayor respuesta futbolística
Con Claudio Ubeda llegó a encadenar seis partidos sin jugar y casi no tuvo participación en la Libertadores. Sin embargo, cuando volvió a sumar minutos respondió: marcó ante Defensa y Justicia y Central Córdoba en el cierre del semestre
Ya con Arruabarrena, convirtió otros tres goles en ocho encuentros: frente a Sarmiento, Newell’s y Recoleta. En ese lapso fue titular apenas dos veces, ante Sarmiento por la Copa Argentina y frente a Riestra por el Clausura
En el cuerpo técnico creen que puede entrar en cualquier momento. Aparece como opción para ocupar uno de los tres lugares detrás del centrodelantero en un 4-2-3-1 que tiene a Tomás Aranda y Leonel Flores como nombres casi fijos, mientras el tercer puesto sigue abierto
Arruabarrena ya había dejado claro al inicio de su ciclo que iba a acompañarlo en ese proceso. Desde entonces, le marcó dos caminos: recuperar confianza y ajustar la parte táctica. Le pide una función más parecida a la que cumplía en Dallas, partiendo desde la izquierda, cerrándose cuando Boca ataca y sosteniendo también el retroceso por ese sector
Ante Recoleta, el propio entrenador admitió que pudo haberlo incluido antes. Velasco respondió con energía: entró en el entretiempo, encaró con insistencia y terminó marcando el 4-0. Esa producción reforzó la idea de que ya no es una pieza apartada, sino una alternativa real
Con una temporada cargada de compromisos en el Clausura, la Copa Sudamericana y la Copa Argentina, Boca necesita recambio. Y Velasco, que durante mucho tiempo quedó fuera del radar, volvió a instalarse en la pelea por un lugar