ZANDVOORT AAN ZEE, Países Bajos. Max Verstappen tenía a más de 70.000 hinchas de su lado, pero terminó caminando solo hacia los boxes, con la cabeza baja y la carrera arruinada. En la última visita de la Fórmula 1 a Zandvoort, el tetracampeón quedó fuera de combate en la primera vuelta y dejó sin celebración a la marea naranja que había agotado las entradas con meses de anticipación
La expectativa era enorme por verlo reencontrarse con su público en un momento en que intentaba reconstruirse en el Mundial. Duró apenas un giro. Verstappen perdió el control de su Red Bull en el sector previo a la recta principal, golpeó primero contra el paredón izquierdo y terminó impactando también del lado derecho. El auto quedó destruido y la carrera se detuvo con bandera roja
Un error inesperado
La leve lluvia que cayó antes de la largada había generado tensión, aunque todos salieron con neumáticos para piso seco. Verstappen, que partía séptimo, se enredó con Liam Lawson y, al tomar el curvón peraltado antes de la recta, perdió adherencia desde atrás. El volantazo no alcanzó para corregir el trompo y el desenlace fue inmediato
El neerlandés salió ileso, pero el golpe emocional fue evidente. Su caminata solitaria hacia los pits resumió el contraste entre la fiesta que se esperaba y el silencio que quedó en las tribunas. Para el público local, también fue una despedida anticipada del piloto en su propio autódromo, al menos mientras Zandvoort siga fuera del calendario
Adiós al campeonato
Además del abandono, Verstappen quedó prácticamente sin margen en la pelea por el título. Suma 112 puntos y marcha sexto, muy lejos de Kimi Antonelli, líder del campeonato con 242. La aritmética todavía permite una reacción, pero la lógica ya la dejó casi descartada
El panorama general tampoco ayuda. Lando Norris y McLaren volvieron a mostrarse competitivos, mientras Mercedes sostuvo su solidez con Antonelli y George Russell en el podio. La bandera tricolor, el rey Guillermo Alejandro y el trofeo tradicional del Gran Premio completaron el marco de una jornada que tenía todo para ser una fiesta local y terminó siendo una decepción
En Zandvoort, el final no fue el que esperaba la multitud ni el campeón. Y esta vez, por un error propio, Verstappen se quedó sin celebración en casa