Las escuelas de negocios ya no concentran todas las respuestas sobre liderazgo. Mientras algunas instituciones ofrecen cursos dictados por profesores generados mediante inteligencia artificial, el deporte propone una alternativa más accesible y, en ciertos aspectos, igual de exigente: observar cómo funcionan sus equipos y entrenadores
Durante mucho tiempo, los documentales deportivos quedaron fuera de las conversaciones sobre management. Sin embargo, las historias de entrenadores, vestuarios y competencias de alto rendimiento comenzaron a revelar ideas sobre innovación, disciplina y conducción de grupos
Un MBA construido con vestuarios
El crecimiento de las producciones deportivas permitió reunir ejemplos para casi cualquier desafío empresarial. La remontada del Liverpool en la final de la Champions League de 2005 puede leerse como un caso sobre reestructuración: el documental dura 78 minutos, aunque la reacción decisiva del equipo se produjo en apenas seis
Norway: The Dark Horse ofrece una mirada a la selección noruega y puede funcionar como una introducción al estilo de gestión escandinavo. The Bus: A French Football Mutiny, en cambio, expone las consecuencias de un entorno laboral deteriorado
Muchas de estas producciones incluyen una dosis importante de autopromoción. A Beautiful Obsession constituye una excepción: sigue a Josep “Pep” Guardiola durante su última temporada como entrenador del Manchester City y muestra el funcionamiento de una organización de dimensiones extraordinarias
La gestión bajo presión de Guardiola
El club factura cerca de US$1000 millones al año y el desempeño de su entrenador era evaluado semana tras semana. Además, Guardiola debía conducir una marca con raíces locales y alcance global, sometida a las expectativas de figuras tan diferentes como el músico Noel Gallagher y Khaldoon Al Mubarak, representante del fondo soberano de Abu Dhabi cuyo presidente es dueño del club
Su método tampoco responde a una única fórmula. Antes de un partido, podía pedirles a sus jugadores que se abrazaran en el vestuario. Después de una derrota, adoptaba un tono completamente distinto y cuestionaba con dureza cualquier queja sobre sus decisiones
El capitán Kyle Walker aportaba un lenguaje más cercano al de una reunión corporativa, con llamados a mantenerse unidos durante el partido. Pero al terminar el primer episodio, ya había dejado el club
Cuando ganar define la cultura
Para muchos ejecutivos, el vestuario de Guardiola parecería un ambiente extraño e incluso hostil. Una de sus características es la ausencia de mujeres, aunque la diferencia principal está en el grado de obsesión por ganar que domina cada decisión
Trasladar ese estilo a una empresa convencional, como una compañía de autopartes, probablemente produciría un lugar insoportable para trabajar. Pero existen organizaciones, como los laboratorios de inteligencia artificial y los fondos de cobertura, que dependen de explotar al máximo el talento excepcional de grupos pequeños y difíciles de gestionar
El acceso al funcionamiento interno de esas estructuras es poco frecuente. Por eso, observar a Guardiola resulta útil: permite analizar cómo se administra el talento, cómo se sostiene una identidad colectiva y cómo se toman decisiones cuando el rendimiento se mide constantemente
El deporte como activo económico
Los inversores que pagan cifras récord por franquicias deportivas también tienen motivos concretos para estudiar este fenómeno. Arabia Saudita, por ejemplo, podría extraer conclusiones de los problemas que enfrentó LIV Golf y de la serie dedicada a esa liga
Joshua Kushner quizá también habría evaluado de otra manera su fallido intento de privatizar el fútbol mundial si hubiera revisado las producciones que muestran la relación emocional entre los hinchas y sus equipos
Los clubes deportivos son instituciones particulares. Representan el trofeo máximo para quienes poseen grandes fortunas, pero también funcionan como negocios. Además, muchos inversores creen que están relativamente protegidos frente a la disrupción de la inteligencia artificial
La interpretación más moderada sostiene que el deporte en vivo no puede ser generado por modelos de IA del mismo modo que una película o un programa de televisión. La hipótesis más ambiciosa imagina un futuro en el que las personas desplazadas del mercado laboral necesiten nuevas formas de ocupar su tiempo, y en el que los equipos deportivos concentren una parte creciente de su atención e identidad
En ese escenario, el entrenador podría convertirse en uno de los grandes filósofos de la sociedad. Y una serie grabada detrás de escena, en la que se observe cómo trabaja, piensa y decide, sería su obra más representativa