La cocina judía atraviesa un auge en Buenos Aires. La apertura cultural, el interés por propuestas gastronómicas renovadas y los cambios demográficos de parte de la comunidad impulsaron la llegada de nuevos locales a barrios que antes no concentraban esta oferta
Palermo y Belgrano sumaron restaurantes, cafés y supermercados kosher. El crecimiento complementa la actividad de zonas históricas como Once, Flores y Villa Crespo, donde continúan los comercios tradicionales
Una oferta que salió del circuito tradicional
Parte de la comunidad ortodoxa se trasladó hacia el corredor norte delimitado por las avenidas Las Heras, Del Libertador y coronel Díaz, junto con la calle República de la India. Ese movimiento favoreció la apertura de nuevos negocios gastronómicos
La propuesta también cambió de . La estética, el diseño, el servicio y la experiencia comenzaron a ocupar un lugar central, con restaurantes que buscan atraer tanto a clientes judíos como a personas de otras comunidades
Mishiguene, creado por Javier Ickowicz, abrió en 2014 y se convirtió en un referente de Palermo. El restaurante ofrece comida judía, aunque no es kosher, y atrae a turistas y clientes de distintos orígenes interesados en platos como el pastrón con hueso, el babaganush y el hummus
El crecimiento de los locales kosher
La expansión también se observa en Lharmonie. En los últimos cinco años, el emprendimiento pasó de un local pequeño en Seguí y Scalabrini Ortiz a cinco sucursales, con la previsión de llegar a ocho en marzo próximo
La idea de sus fundadores es combinar el cumplimiento de las normas kosher con una propuesta gastronómica abierta a cualquier público. El objetivo es que esa condición no limite la calidad del producto, el diseño ni la experiencia
Agustina Cattan, responsable de Agus Kitchen y Forno & Fettuccine, identificó una descentralización de la oferta. Según su mirada, las familias que se mudaron de Once a Palermo y los viajeros que buscan propuestas conocidas de ciudades como Miami o Nueva York contribuyeron al fenómeno
También observa una diferencia generacional: los clientes más jóvenes se acercan a los nuevos espacios, mientras que los mayores continúan frecuentando los clásicos de Once, como El Galope
Tradición, adaptación y nuevos sabores
El sushi kosher permitió ampliar las opciones para personas tradicionalistas que antes no podían acceder a esa preparación. La selección de pescados con aletas y escamas, junto con la ausencia de mariscos y derivados lácteos, permite respetar las normas religiosas sin abandonar una presentación gastronómica de autor
La oferta, sin embargo, ya no se dirige exclusivamente a la comunidad judía. Muchos comensales no judíos concurren a estos locales, atraídos por la calidad, la novedad y la integración de las propuestas en la vida cotidiana de los barrios
Para Micaela Najmanovich, creadora de Anafe, el crecimiento combina la búsqueda de lugares más atractivos con la nostalgia por los platos asociados a las celebraciones. En un contexto gastronómico globalizado, la tradición y los sabores hogareños funcionan como una forma de conservar una identidad propia