La decisión de Estados Unidos de ampliar las recompras de bonos del Tesoro de largo plazo alivió a los mercados globales, pero no alcanzó para contagiar a los activos argentinos. En una rueda favorable para los bonos soberanos y las acciones de Wall Street, la deuda local volvió a quedar rezagada y el riesgo país trepó a 517 puntos básicos
Alivio afuera, cautela adentro
La medida oficial elevó de USD 2.000 millones a USD 4.000 millones el monto de cada operación de recompra entre el 9 de septiembre y el 4 de noviembre, con foco en títulos nominales de vencimiento entre 10 y 30 años. El objetivo es mejorar la liquidez y bajar la presión en el tramo largo de la curva
La reacción fue inmediata: el rendimiento del Treasury a 30 años, que había tocado 5,284%, retrocedió a la zona de 5,18%-5,21%, mientras el bono a 10 años bajó hacia 4,64%. También avanzaron levemente el S&P 500, el Dow Jones y el Nasdaq
El movimiento impulsó además a activos alternativos al dólar. El oro subió 4% y volvió a los USD 4.500, mientras que Bitcoin superó los USD 69.000 con una suba mayor al 6%
La deuda local no acompañó
En contraste, los bonos y las acciones argentinas siguieron bajo presión. Los bonos en dólares operaron en baja durante toda la jornada y ya rinden en promedio 10% anual, con mayor castigo en los plazos más largos
La percepción de los inversores es que esas tasas todavía no compensan el riesgo político de cara a las presidenciales. La preocupación se concentra en la caída del apoyo al Gobierno, que hoy se ubicaría en 35% de aprobación para Javier Milei
El deterioro también alcanzó a los últimos títulos colocados en el mercado local, como el Bonar 28 y el Bonar 29. En pesos, la venta se trasladó a los bonos duales, cuyas tasas llegaron a ubicarse 10% anual por encima de la TAMAR
Señales de fragilidad
Las acciones tampoco lograron revertir la tendencia. Los ADR bancarios extendieron las caídas y acumulan en agosto un retroceso superior al 15% en dólares. El Merval, por su parte, bajó 0,59%
Con consumo y salarios todavía sin señales firmes de recuperación, el mercado ve poco margen para un rebote de la imagen oficial en el corto plazo. Mientras tanto, la incertidumbre sigue pesando sobre la deuda local y mantiene la cautela entre inversores argentinos y del exterior