Los activos argentinos arrancaron agosto con un tono débil y, este lunes, la tendencia se profundizó en la deuda soberana en dólares operada en Wall Street. En una rueda sin actividad en el mercado local por el feriado, los bonos anotaron una caída promedio de 0,6% y el riesgo país volvió a acercarse a la zona de los 500 puntos básicos

El deterioro se da en un contexto de menor entusiasmo por los activos locales. La inflación de julio resultó más alta de lo esperado y no aparecieron indicadores macroeconómicos capaces de cambiar el clima financiero. A eso se suman varios factores que pesan hacia adelante: menores liquidaciones de divisas, un año electoral volátil y compromisos relevantes por vencimientos de deuda

La deuda en dólares, bajo presión

Entre los títulos más negociados, el GD30 cedió 0,3%, el GD38 cayó 0,6% y el GD35 retrocedió 0,8%. Con ese movimiento, los bonos hard dollar acumulan en agosto una pérdida promedio cercana al 3%

En paralelo, el riesgo país medido por JP Morgan subió 15 unidades y llegó a 489 puntos básicos, su nivel más alto desde el 10 de junio. En el mes, el indicador ya avanzó más de 50 puntos

Señales locales que no alcanzan

Analistas del mercado coinciden en que la corrección responde menos al ruido externo que a factores propios. Señalan una actividad que todavía no logra consolidarse, una economía que sigue mostrando dos velocidades y una discusión política cada vez más dominante de cara al calendario electoral

También advierten que la estabilidad reciente del tipo de cambio mayorista no alcanzó para sostener al resto de los activos financieros. Mientras el dólar oficial se mantuvo en torno de $1.492, las acciones y los bonos siguieron mostrando debilidad

Un cambio de ánimo en la deuda emergente

La comparación con otros mercados refuerza el contraste. En el año, la deuda argentina había logrado destacarse dentro del segmento emergente, pero esa ventaja se fue achicando en las últimas semanas. El GD35, que había llegado a mostrar un retorno directo cercano al 9% en julio, perdió buena parte de ese avance

En el exterior, la cautela también impactó sobre los bonos del Tesoro de Estados Unidos, cuyos rendimientos subieron a niveles elevados por la persistencia del déficit fiscal. El título a 10 años se ubicó en 4,72% anual, el tramo a cinco años rondó 4,38% y los plazos largos se acercaron al 5,31%

Con ese panorama, la renta fija argentina quedó otra vez expuesta a una combinación poco favorable: menor confianza local, más ruido político y un entorno financiero internacional todavía exigente