Sebastián Estevanez atraviesa una etapa distinta de su vida. Después de años como protagonista de telenovelas, decidió alejarse de la actuación y encontró una nueva actividad en el negocio inmobiliario, un emprendimiento familiar que lleva adelante junto con su esposa, Ivana Saccani

El cambio le permitió organizar sus horarios de otra manera y acompañar más de cerca a sus cuatro hijos: Francesca, de 19 años; Benicio, de 16; Valentino, de 11; y Faustino, de 4. También disfruta de actividades cotidianas, como asistir a actos escolares y jugar al fútbol

Una decisión vinculada con la familia

Su último trabajo fue Separadas, una producción que se interrumpió durante la pandemia. Para ese momento, Estevanez ya había decidido dejar de actuar. Según explicó, necesitaba recuperar el control sobre su tiempo después de haber pasado muchos años con jornadas de grabación de hasta catorce horas

Aunque asegura que está conforme con su presente, reconoce que siente nostalgia por los sets. Una reciente visita como invitado a un programa de televisión lo volvió a conectar con las cámaras, las luces y los técnicos

El actor tampoco descarta regresar. La posibilidad de realizar una segunda parte de Dulce amor junto con Carina Zampini quedó detenida, aunque ambos mantienen el contacto. Además, un amigo le propuso participar en una serie vertical, una oferta que todavía analiza

Una historia de amor que comenzó en un desfile

Estevanez y Saccani se conocieron en un desfile realizado en Campana. Él contó que sintió una fuerte impresión cuando la vio y que, después de saludarla, pensó que quería casarse con ella. Fueron novios durante tres años y luego formaron una familia

Para el actor, la continuidad de la relación se explica por el sentimiento que ambos conservan desde aquel primer encuentro. También destacó que trabajan como un equipo y que su esposa lo acompaña en cada decisión

Un debut inesperado en la televisión

Antes de convertirse en actor, Estevanez trabajó en distintos oficios. Fue utilero y asistente de producción, atendió una verdulería junto con su abuela materna, dio clases en un gimnasio y tuvo un taller de chapa y pintura con un amigo

Su ingreso a la ficción ocurrió de manera inesperada. Mientras trabajaba en los Estudios Pampa, en Martínez, le propusieron interpretar en Gino a un empleado de una verdulería. Al principio rechazó la idea porque nunca había pensado en actuar, pero finalmente aceptó luego del impulso de la autora Marcela Citterio y de su padre, el productor Enrique Estevanez

La primera escena fue junto a Arnaldo André, quien le recomendó comportarse como lo hacía habitualmente con él. La experiencia lo convenció de que quería seguir por ese camino. Poco después comenzó a estudiar teatro y continuó con trabajos como Como vos y yo, Los buscas de siempre, Franco Buenaventura, el profe y La ley del amor

El accidente que cambió su manera de ver la vida

Durante la charla, Estevanez recordó un grave choque ocurrido en Uruguay. Viajaba con su hermana y dos amigos cuando el automóvil se salió del camino y dio cinco vueltas. Él salió despedido por una ventanilla mientras el vehículo circulaba a 140 kilómetros por hora

El impacto le perforó los pulmones y llegó a una guardia en coma, con una estimación médica de apenas un 4% de posibilidades de sobrevivir. Permaneció 17 días luchando por su vida y luego atravesó una extensa rehabilitación en Buenos Aires

Según explicó, aquella experiencia modificó sus prioridades y lo llevó a valorar más a su familia, sus amistades y las oportunidades que tenía. También influyó en la madurez con la que encaró algunos de sus primeros personajes importantes

La quemadura durante la pandemia

En el invierno de 2020 sufrió otro accidente en su casa. Creyó que la chimenea estaba apagada y arrojó alcohol sobre el fuego. Las llamas alcanzaron su rostro y le provocaron quemaduras severas a la altura de los ojos

Un médico amigo que vivía cerca lo asistió y luego continuó con las curaciones durante varios meses. Estevanez contó que no necesitó una operación, aunque debió utilizar cremas y soportar tratamientos en los que la piel quedaba expuesta

El episodio ocurrió en plena pandemia y, por temor al coronavirus, inicialmente no quería ser internado. Con el tiempo, aseguró, pudo quedarse con el aspecto positivo de ambas experiencias y con la importancia de haber tenido cerca a sus seres queridos

Por ahora, el actor disfruta de su actividad inmobiliaria y de la vida familiar, aunque no considera cerrada su etapa frente a las cámaras. Su deseo, más allá de volver o no personalmente, es que la televisión argentina recupere un espacio fuerte para la ficción y genere nuevas oportunidades de trabajo