A los 14 años, Xiaomei empezó a tomar en exceso un medicamento para la tos que había conseguido por internet. Quería sentirse mejor frente a la presión de los estudios y terminó entrando en una espiral de consumo de distintos fármacos de prescripción, también adquiridos en línea, sin receta para ella ni para su familia
Su caso no es aislado. En salas de chat y grupos de redes sociales, decenas de adolescentes chinos comparten experiencias y consejos sobre medicamentos para el dolor, las convulsiones o los temblores, buscando una sensación de aturdimiento o alivio momentáneo frente al estrés cotidiano
Una salida química ante la exigencia académica
La competencia escolar aparece como uno de los principales detonantes. En los centros de élite, una mala calificación puede significar quedar afuera del grupo, y ese sistema de eliminación empuja a muchos jóvenes a sentirse fracasados antes de empezar su vida adulta
La presión también viene de la familia y del contexto social. En un país donde durante décadas rigió la política de hijo único, muchas familias depositaron todas sus expectativas en un solo hijo. A eso se suma una rutina marcada por largas jornadas escolares y pocas oportunidades para desarrollar vínculos o probar una vida menos controlada
Un mercado fácil de sortear
Las autoridades chinas endurecieron controles sobre algunos medicamentos después de detectar su uso recreativo entre menores y jóvenes. Pero el problema se desplaza rápido: cuando una sustancia queda más vigilada, otra ocupa su lugar
Los productos son relativamente accesibles, baratos y, en varios casos, fáciles de comprar en plataformas digitales con solo ingresar un número de identificación. También se utilizan nombres alternativos en chats y foros para evitar controles, según especialistas y estudios recientes sobre el fenómeno
Los datos oficiales muestran una caída en el consumo de drogas ilegales entre los menores de 35 años, pero al mismo tiempo reconocen que el uso indebido de medicamentos recetados se está extendiendo, sobre todo entre adolescentes
Salud mental y futuro incierto
El trasfondo es más amplio que el acceso a las pastillas. En 2023, un estudio estimó que cerca de 95 millones de personas en China padecían depresión, y más del 30% eran menores de 18 años
El gobierno anunció medidas para reforzar la atención psicológica en las escuelas y ampliar la red de apoyo en hospitales y condados, con la meta de construir un sistema nacional de intervención en crisis hacia 2030. Aun así, persiste una fuerte escasez de psiquiatras infantiles y adolescentes
Al mismo tiempo, el panorama económico profundiza la ansiedad. Tras la pandemia, la recuperación fue débil y uno de cada cinco jóvenes enfrenta dificultades para conseguir empleo. Para muchos padres, eso alimenta la sensación de que el futuro de sus hijos también está en riesgo
En el caso de Xiaomei, la situación cambió después de una sobredosis que obligó a su internación. Su familia comenzó a escucharla y a acompañarla de otra manera. Ese respaldo fue clave para que pudiera salir adelante y afrontar mejor los exámenes que tanto la angustiaban
Otros no encuentran ese apoyo. Lu Jingchan, de 22 años, atravesó años de depresión y varias sobredosis antes de abandonar por completo los medicamentos recetados. Hoy usa sus redes para advertir sobre el riesgo de caer en la adicción y alentar a otros jóvenes a no buscar en los fármacos una forma de anestesiar su malestar