El desastre ocurrido en Nepal volvió a poner bajo la lupa el peligro de los deslizamientos glaciares y sus consecuencias sobre zonas pobladas. En la Patagonia argentina, la atención está puesta en El Chaltén, donde especialistas siguen de cerca un escenario que podría derivar en una inundación repentina
Mariana Correas González, investigadora del IANIGLA y el CONICET, señaló que en el país ya se registraron inundaciones abruptas vinculadas con colapsos de lagos de origen glaciar. Si bien aclaró que el caso local no replica exactamente lo sucedido en Asia, advirtió que sus efectos podrían ser similares si el fenómeno alcanzara a poblaciones cercanas
El lago Torre, bajo monitoreo
La especialista explicó que uno de los puntos de mayor atención es el lago Torre, ubicado a unos diez kilómetros de El Chaltén. Según detalló, estudios previos detectaron que se trata de un cuerpo de agua con alta susceptibilidad a un colapso repentino
El foco está puesto en la ladera norte del cerro Solo, que presenta signos de desestabilización. Si se produjera un deslizamiento de material hacia el lago, podría generarse una ola capaz de romper la morena terminal y desencadenar una crecida súbita
Correas González remarcó que se trata de un sitio visitado a diario por turistas, por lo que el seguimiento del área es permanente
Un riesgo conocido, pero imprevisible
Consultada sobre cuándo podría ocurrir un evento de este tipo, la investigadora fue tajante: no es posible precisarlo. Por eso insistió en que se trata de un riesgo latente y que la preparación es clave para cualquier escenario posible
También planteó que la situación no debe generar pánico, sino una estrategia de convivencia preventiva, similar a la que existe en regiones expuestas a sismos. En ese sentido, comparó este caso con la experiencia de provincias como Mendoza o San Juan, donde la sociedad convive con una amenaza natural conocida y adopta medidas de precaución
Coordinación y alerta temprana
De acuerdo con la especialista, autoridades, organizaciones locales y Parques Nacionales siguen de cerca la situación y trabajan en una mirada integral sobre el área. Entre las prioridades figura el desarrollo de un sistema de alerta temprana para monitorear en tiempo real el lago y anticipar cualquier cambio crítico
Correas González sostuvo que avanzar en ese esquema es fundamental para proteger tanto a los habitantes como a quienes visitan una de las zonas más concurridas y apreciadas del país