Cumplir 60 años no implica perder necesariamente la capacidad de realizar actividad física. Aunque el envejecimiento produce cambios naturales, mantener hábitos saludables puede ayudar a preservar la condición física y la calidad de vida

La constancia resulta más importante que someterse a rutinas de intensidad extrema. Por eso, una de las recomendaciones para los adultos mayores es caminar durante 30 minutos, cinco días por semana

Una rutina accesible para mantenerse activo

Caminar permite mantener activos los principales grupos musculares y puede incorporarse con facilidad a la vida cotidiana. Las recomendaciones generales para la actividad física moderada se ubican entre 150 y 300 minutos semanales

La práctica regular puede favorecer la salud cardiovascular y la circulación, contribuir al control de la presión arterial, facilitar las actividades diarias y mejorar la calidad del descanso. También puede ayudar a disminuir la ansiedad y aliviar el cansancio mental

Como referencia, alcanzar entre 6000 y 8000 pasos diarios puede representar una mejora significativa frente al sedentarismo para muchas personas mayores

Pausas activas para quienes trabajan sentados

El sedentarismo también puede influir en las molestias de espalda asociadas al trabajo de oficina. Entre el 60 % y el 70 % de estos problemas se vincularían con la inactividad, mientras que el 30 % al 40 % restante estaría relacionado con las condiciones del equipamiento

Para interrumpir los períodos prolongados de quietud, se pueden realizar desde la silla tres ejercicios: retracción cervical, apertura de pecho y círculos de hombros hacia abajo para relajar el trapecio

También es importante acondicionar el espacio de trabajo, tanto en la oficina como en el hogar. La pantalla debe quedar a la altura de los ojos y la silla debe ofrecer un buen soporte lumbar. Estas medidas pueden reducir el riesgo de fatiga y molestias musculares