En España, cientos de miles de asalariados prolongan su jornada sin que ese tiempo se vea reflejado en su salario ni en descanso compensatorio. Son 436.000 personas, el 2,3% de los trabajadores por cuenta ajena, que realizan cada semana una media de 5,8 horas extra gratuitas
Traducido a un año completo, ese esfuerzo equivale a unas 302 horas por persona, o 37,7 jornadas de ocho horas. En conjunto, supone algo más de siete semanas y media de trabajo a jornada completa que no se pagan
Un coste millonario para empleados y arcas públicas
El informe calcula que cada trabajador afectado deja de percibir 148 euros a la semana, y 7.696 euros al año, en coste laboral no abonado. Esa cifra incluye salario bruto, cotizaciones sociales e impuestos asociados al tiempo trabajado
En total, las horas extra sin compensar alcanzan 2,54 millones cada semana, cerca del 40% de todas las que se realizan en el país. Al cierre del año, superan los 132 millones de horas no remuneradas
La estimación también sitúa en 3.378 millones de euros el valor anual de ese trabajo no pagado, con impacto tanto en los empleados como en la Seguridad Social y la Agencia Tributaria
Educación, el sector con más volumen
Por volumen total de horas, la educación concentra el 19,5% de las horas extra no pagadas. Detrás aparecen la industria manufacturera, con el 9,9%; las actividades profesionales, científicas y técnicas, con el 9,8%; y la hostelería, con el 8,9%
Si se mira la proporción de trabajadores afectados, lideran las actividades financieras y de seguros, con un 6,5%; la educación, con un 5,2%; y las actividades de edición, radiodifusión y producción y distribución de contenidos, con un 4,9%
Este último grupo presenta además la mayor intensidad: quienes sufren estas jornadas prolongadas acumulan una media de 8,5 horas extra gratis por semana, más de una jornada adicional. En un año, eso suma unas 442 horas
También están por encima de la media los empleados afectados en hostelería, con 7,5 horas semanales; transporte y almacenamiento, con 7; actividades profesionales, científicas y técnicas, con 6,9; educación, con 6,7; y construcción, con 6,6
El estudio concluye que estas prácticas siguen extendidas pese al registro obligatorio de jornada