Cat Razzell sostuvo que su padre no debería ser liberado hasta decir qué hizo con su madre y dónde está el cuerpo. Linda Razzell desapareció en marzo de 2002 cuando iba camino al trabajo en Swindon, en el oeste de Inglaterra. Tenía 41 años y estaba en pleno proceso de divorcio de Glyn Razzell

Su hija tenía entonces 13 años. Más de veinte años después, la familia sigue sin poder cerrar el duelo porque nunca se hallaron restos de Linda. Glyn Razzell fue declarado culpable del asesinato y recibió una condena de prisión perpetua, pero jamás explicó qué ocurrió con el cuerpo

Una familia sin despedida

Cat dijo que lo único que quieren ella y sus hermanos es poder darle sepultura a su madre y cerrar una etapa que quedó abierta desde el día de su desaparición. Explicó que no desean que su padre muera en prisión, pero sí que antes asuma lo que hizo y permita encontrar a Linda

Según relató, la ausencia de respuestas dejó a la familia sin la posibilidad de hacer un funeral y de procesar la pérdida de forma normal. Recordó a su madre como una mujer cariñosa, generosa y siempre pendiente de sus hijos

También contó que la desaparición y la condena de su padre marcaron momentos clave de la vida familiar, como bodas, graduaciones y encuentros cotidianos que quedaron atravesados por la ausencia

El caso vuelve a revisión

El expediente volvió a analizarse después de que se autorizara la posible liberación condicional de Razzell. La decisión fue remitida al Tribunal Superior, que escuchó una audiencia de dos días. Los jueces darán a conocer su resolución en las próximas semanas

Durante esa revisión se recordó que Razzell había solicitado la libertad condicional en varias ocasiones y que en una de esas instancias se tuvo en cuenta su negativa a revelar dónde ocultó el cuerpo de su víctima. También se señaló que seguía sosteniendo en internet que era inocente

En la audiencia, la fiscalía describió a Razzell como una persona profundamente engañosa y sostuvo que había ejercido violencia contra Linda antes del asesinato. El tribunal también revisó una denuncia por violencia doméstica presentada por ella, en la que expresaba temor de que él la matara

Aunque no apareció el cuerpo, la policía reunió pruebas forenses, entre ellas rastros de sangre de Linda en el maletero de un vehículo que había usado Razzell. Con esos elementos, el caso quedó convertido en una herida abierta para la familia, que todavía espera una respuesta final