La felicidad no depende únicamente de que todo ocurra de manera ideal. Según Arthur C. Brooks, científico social de la Universidad de Harvard, algunas prácticas pueden ayudar a reconocer mejor los momentos agradables y extender sus efectos
El enfoque se conoce como “savoring”, una técnica de regulación emocional basada en dirigir deliberadamente la atención hacia las experiencias positivas
Cuatro maneras de prolongar una experiencia agradable
La primera estrategia consiste en expresar las emociones positivas mediante gestos y conductas no verbales. Brooks sostiene que sonreír, incluso cuando la alegría no aparece de forma espontánea, puede influir en la percepción del propio estado de ánimo
La segunda es permanecer presente. La propuesta consiste en describir mentalmente lo que está sucediendo, como observar un paisaje durante un viaje, para llevar esa experiencia a la atención consciente
La tercera técnica es compartir lo bueno con otras personas. Conversar sobre una experiencia placentera, señalar sus detalles y celebrarla en compañía puede volverla más concreta y memorable
La cuarta práctica utiliza el tiempo a favor de las emociones positivas: implica recordar con detalle situaciones agradables o anticipar acontecimientos esperados desde una perspectiva optimista
Por qué lo negativo suele imponerse
Brooks relaciona esta tendencia con la evolución humana. Afirma que el cerebro se desarrolló en un entorno peligroso, hace aproximadamente 250.000 años, cuando detectar amenazas era fundamental para sobrevivir
Ese legado favorecería el llamado sesgo de negatividad: las personas suelen advertir, recordar y procesar con mayor rapidez los acontecimientos desfavorables que los positivos
El especialista considera que la corteza prefrontal permite tomar distancia de esa respuesta automática y elegir de manera consciente dónde colocar la atención
La atención como práctica cotidiana
El terapeuta Matt Grammer sostiene que el “savoring” puede ayudar a interrumpir el estado permanente de estrés, favorecer la recuperación emocional y fortalecer la satisfacción en las relaciones
La psicóloga Ashley Smith señala que las experiencias positivas necesitan varios segundos de atención deliberada para quedar registradas. Según su explicación, pueden requerir entre 10 y 12 segundos, mientras que los estímulos negativos se incorporan a la memoria con mucha mayor rapidez
La psicóloga y autora Amberley Meredith propone una práctica similar, a la que llama “captura de memoria”: observar sonidos, aromas, palabras, sabores y sensaciones corporales para conservar con mayor claridad los detalles de un momento
Estas estrategias no exigen aplicaciones, retiros ni sesiones prolongadas de meditación. El ejercicio consiste en detenerse durante unos segundos, identificar una experiencia agradable y prestarle atención suficiente para que no pase inadvertida