Darío Sztajnszrajber vinculó la felicidad con la posibilidad de expresar el propio deseo en la vida cotidiana. Para él, la realización no es un estado definitivo, sino una pregunta que reaparece cuando una persona cree haber alcanzado demasiadas certezas

El filósofo explicó que nunca se siente completamente realizado. Esa incompletud, sostuvo, mantiene abierta la reflexión sobre las elecciones, las vocaciones y el sentido de lo que se hace

También señaló que filosofar cuando todo se derrumba puede resultar sencillo. El verdadero desafío, planteó, es conservar la capacidad de cuestionar cuando las cosas funcionan bien, porque la existencia no debería reducirse únicamente a un mecanismo eficaz

Una búsqueda sin llegada definitiva

Al referirse a Platón y a El banquete, Sztajnszrajber definió la filosofía como la búsqueda de un saber que se sabe inalcanzable, pero que aun así impulsa a seguir avanzando

Desde esa perspectiva, describió su deseo como un deseo de conocimiento y de recuperación del asombro. La filosofía le permite examinar distintos aspectos de la realidad y evitar aceptarla sin preguntas

En esa actitud reconoció la influencia de la llamada escuela de la sospecha, asociada con Freud, Marx y Nietzsche. El pensamiento crítico, afirmó, puede abrir nuevas perspectivas sobre aquello que parece evidente

El filósofo también cuestionó la idea de que la verdad, la felicidad o la pareja ideal sean metas que, una vez alcanzadas, resuelvan definitivamente la vida. Incluso si alguien cree haber llegado a esos objetivos, pueden aparecer nuevas dudas

Por último, admitió que todo cuestionamiento filosófico podría no modificar la realidad. Sin embargo, sostuvo que ejercer el deseo de ponerla en discusión es, precisamente, una forma de realización