BNEI BRAK, Israel. La población judía ultraortodoxa se ha convertido en uno de los principales puntos de tensión de Israel durante los últimos años de guerra
Al momento de la creación del país, dirigentes políticos y religiosos acordaron eximir del servicio militar obligatorio a un pequeño número de hombres ultraortodoxos. La medida buscaba contribuir a la recuperación de los estudiosos judíos tras la devastación del Holocausto
Desde entonces, la comunidad ultraortodoxa pasó a ser el grupo de crecimiento más rápido del país. La exención provoca malestar entre muchos israelíes que envían a sus hijos e hijas a combatir y han visto morir a cientos de soldados
Una disputa con impacto electoral
El tema podría ser decisivo en la elección reñida del martes. El primer ministro Benjamin Netanyahu depende del apoyo electoral ultraortodoxo
En la yeshivá Ponevezh, una de las instituciones religiosas más destacadas de Israel, los jóvenes estudian durante largas jornadas la Torá, la ley judía y sus comentarios. Muchos ingresaron en ese mundo desde niños y esperan convertirse en rabinos con una posición respetada
Los estudiantes comparten apartamentos sencillos cercanos para concentrarse y descansar. Allí también llevan rutinas cotidianas: compran comida en máquinas expendedoras, algunos fuman y pasan parte del verano en el mar Muerto
Para ellos, abandonar los estudios durante casi tres años de servicio militar supondría una transformación profunda. Sostienen que su aprendizaje protege espiritualmente al pueblo judío y contribuye a sostener el mundo. Consideran que no existe un deber superior
Esa convicción está en el centro de una pregunta nacional: cómo deben repartirse las responsabilidades de una sociedad que enfrenta una amenaza militar