La reducción del desempleo se convirtió en uno de los principales argumentos del gobierno saliente para defender su gestión económica. Según cifras del Dane, la tasa de desocupación en Colombia bajó a 8,0% en junio de 2026, frente al 8,6% registrado un año antes
Con ese panorama, la nueva administración de Abelardo de la Espriella y José Manuel Restrepo asume el reto de sostener la mejora en el mercado laboral y, al mismo tiempo, enfrentar problemas estructurales que siguen pesando sobre la economía
Menos desempleo, pero no necesariamente más formalidad
Especialistas consultados explican que la caída del desempleo responde a varios factores: la salida de la emergencia sanitaria, el crecimiento productivo propio de una economía en desarrollo y un aumento de la inversión, tanto pública como privada
Sin embargo, el descenso en la desocupación no significa por sí solo que se hayan creado empleos de mejor calidad. Entre junio de 2025 y junio de 2026, la población ocupada pasó de 23,753 millones a 24,459 millones de personas, un aumento cercano a 706.000 ocupados
Dentro de ese total, también crecieron tanto el empleo formal como el informal. La informalidad se mantuvo en 55,1%, lo que muestra que la estructura del mercado laboral cambió muy poco en términos relativos
El peso de la economía informal
Una parte importante del empleo en el país sigue concentrada en actividades de supervivencia, trabajo por cuenta propia y sectores con baja capacidad de formalización. A eso se suma que muchas empresas son pequeñas, mientras que las grandes son menos numerosas, lo que limita la generación de puestos estables
En las zonas rurales, el problema es más profundo. Allí la informalidad alcanza 84,1%, una señal de que una estrategia uniforme para todo el territorio tendría poca efectividad
También influye la composición del empleo: en junio crecieron los trabajadores por cuenta propia y los empleados particulares, pero eso no implicó una mejora sustancial en protección social ni en estabilidad laboral
Qué puede hacer el Gobierno
Para los expertos, la respuesta oficial no debería centrarse solo en sumar ocupados. El foco debe estar en productividad, ingresos, estabilidad y acceso a seguridad social
Entre las medidas posibles están la simplificación de trámites para micronegocios, cotizaciones acordes con ingresos variables, acceso a crédito y tecnología condicionado a procesos de formalización, formación técnica y políticas territoriales de productividad
También se plantea recuperar la inversión en infraestructura, construcción, maquinaria y tecnología, además de reducir la incertidumbre regulatoria y fortalecer encadenamientos nacionales y exportaciones
Consumo, inversión y tributación
Otro punto de atención es la dependencia del consumo como motor del crecimiento. Aunque el consumo impulsa ventas y empleo, los analistas advierten que la inversión sigue siendo insuficiente y que esa debilidad limita el potencial de expansión de la economía
En ese contexto, la anunciada reforma tributaria del nuevo gobierno aparece como un factor sensible. Según los expertos, cada cambio fiscal de gran alcance puede afectar la confianza inversionista si no ofrece señales claras de estabilidad
El desafío, en síntesis, no es solo mantener la caída del desempleo, sino convertir esa mejora en empleo más productivo, formal y sostenible