Un salto al mar para dejar atrás la persecución

Entre las personas que entraron de forma irregular a Ceuta a finales de julio hay quienes no buscaban solo una salida económica, sino una forma de escapar de la violencia y la criminalización de su identidad. Es el caso de Hassan, un marroquí de 19 años que llegó nadando desde Fnideq hasta la playa de Miramar porque, según relata, ya no se sentía seguro en su país

Explica que su exnovio fue encarcelado hace un año, después de que la policía hallara fotografías en las que aparecían desnudos junto con otros jóvenes. La Justicia lo condenó a 10 meses de prisión y a una multa cercana a los 1.000 euros. Desde entonces, Hassan dice que su vida quedó marcada por el temor

En Marruecos, las relaciones entre personas del mismo sexo siguen castigadas por la ley. Hassan asegura que no abandonó su país por falta de empleo ni por carencias materiales: tenía trabajo, hablaba tres idiomas y, aun así, decidió marcharse porque no podía vivir libremente su sexualidad

También cuenta que su madre lo expulsó de casa al descubrir que era gay. Dice que el rechazo familiar, unido a los insultos y a la presión social, lo empujó a buscar refugio fuera

Ya en Ceuta, pasó sus primeros 15 días durmiendo al aire libre. Ahora está alojado en un refugio vinculado a la Iglesia, donde puede comer y ducharse, aunque sigue temiendo por su seguridad. Afirma que ha sufrido racismo y insultos homófobos y que todavía espera entrar en el procedimiento de asilo para empezar una nueva vida en España

La ruta más dura para las personas trans

La situación de las personas trans que cruzaron la frontera es todavía más delicada. Tima, activista marroquí por los derechos del colectivo LGTBIQ+, explica que recibió decenas de mensajes de personas que habían llegado a Ceuta sin alojamiento ni recursos básicos y que le pedían ayuda por la violencia y las humillaciones sufridas

Según relata, hubo personas que le dijeron haber sido golpeadas por la noche o sentirse en peligro porque no podían entrar en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes. A partir de esos avisos, comenzó a buscar apoyo con organizaciones humanitarias para conseguirles techo

Entre esos casos está el de Fariha, mujer trans marroquí que asegura haber salido de su país porque allí no tenía derechos y había sufrido agresiones sexuales, además de violencia en su entorno familiar. Su llegada a Ceuta fue, dice, una de las experiencias más cercanas a la muerte que ha vivido

Relata que nadó durante mucho tiempo con una herida abierta en la mano, que logró salir del agua tras ser ayudada por algunas personas y que después se escondió en el bosque. Allí pasó tres días sin comer, con el teléfono y el dinero robados, sobreviviendo solo con agua

Más tarde consiguió dormir algunas noches en una vivienda, pagando 30 euros diarios por una habitación compartida con otras 12 personas. Cuando no podía reunir ese dinero, volvía a la calle. Ahora está en un centro de acogida, pero sigue diciendo que teme sufrir nuevas agresiones

Asilo, tensión social y debate político

Fariha afirma que quienes permanecen en Ceuta viven con miedo, aunque confía en que la situación mejore y pueda acceder al asilo. Su objetivo, como el de Hassan, es reconstruir su vida en un entorno donde pueda vivir su identidad sin amenazas ni represalias

Mientras tanto, la presión migratoria sigue alimentando el malestar en la ciudad autónoma, donde se reclama una solución para aliviar la situación. El Gobierno, por ahora, no plantea trasladar a los adultos a la península

La crisis también ha reabierto el debate político. Pedro Sánchez defendió en el Congreso que mantiene su confianza en Marruecos, pese a un informe policial que atribuye a agentes de Rabat un papel activo en la entrada masiva de migrantes. El presidente sostuvo que solo actuará con hechos sólidos y reafirmó su política de buena vecindad, aunque con líneas rojas como la soberanía española de Ceuta y Melilla

La oposición y los socios parlamentarios del Ejecutivo rechazan esa posición y piden una respuesta más firme frente al país vecino