Gabriel Rolón participó del programa Otro Día Perdido, donde repasó distintos aspectos de su trayectoria profesional y personal. Durante la charla, explicó cómo desarrolla sus libros y por qué escribir pocas páginas no siempre implica avanzar poco
El escritor contó que su pareja, Cynthia, también trabaja en el ámbito de la escritura. En algunas ocasiones, ambos debieron cumplir con fechas de entrega similares y compararon sus progresos
“Cynthia me dice ‘¿Cuántas páginas tenés escritas?’ y yo le digo ‘16’. Digo ‘¿Y vos?’. Me dice ‘120’”, relató Rolón entre risas. Sin embargo, semanas más tarde, la diferencia podía cambiar: “¿Cómo venís?”. “Bien, bien, ya tengo 180”. “¿Y vos?”. “305”, le respondí
Una escritura que comienza antes de la computadora
Rolón explicó que suele trabajar sus libros mentalmente antes de volcarlos al papel. Puede pasar semanas desarrollando una idea y escribir apenas algunas líneas, pero cuando siente que el contenido está listo, avanza con rapidez
“Yo los libros los escribo en la cabeza y me quedo y me quedo y casi no avanzo. Estoy semanas y semanas y por ahí escribo un renglón, dos renglones. Cuando lo tengo en la cabeza, a máquina escribo rápido”, sostuvo
También señaló que el método depende del género. En las novelas, especialmente en los thrillers psicológicos, necesita mantener una estructura precisa para asegurar la continuidad de la historia. “En un thriller, lo que decís en el primer renglón se tiene que sostener en el último”, explicó
Para otros trabajos, en cambio, prefiere un proceso más abierto, basado en la investigación y la búsqueda de nuevos estímulos. “Dejar fluir, pensar, estudiar y leer mucho en el medio, a ver qué me estimula”, describió
El sueño de una carrera artística
Durante la entrevista, el psicólogo también recordó que antes de dedicarse a su profesión había pensado en convertirse en actor. Al terminar la secundaria, se inscribió en el Instituto Nacional de Arte Dramático
“Lo primero que hice yo cuando terminé la secundaria fue inscribirme en el Instituto Nacional de Arte Dramático. Yo quería ser actor”, recordó
En esa etapa, la música ya ocupaba un lugar importante en su vida. Rolón se había formado como profesor de guitarra y también había estudiado canto y armonía
“La música es mi gran pasión. Es la que me acompañará, me acompaña desde que nací y estará conmigo hasta el último de mis días. Yo podría dejar de hacer cualquier cosa menos música”, afirmó